En cinco pasos se obtiene el pasaporte

- 28 de noviembre de 2018 - 00:00

Después de 10 años, Grey volvía a renovar su pasaporte. Previamente, ella agendó su cita vía internet a través de la página de la Cancillería. Tenía que presentarse con el cabello recogido, tipo cola de caballo, y usar aretes pequeños.

Así lo hizo y a las 11:00 del lunes 19 de noviembre de 2018 llegó al edificio del Gobierno del Litoral, ubicado en la avenida Francisco de Orellana, en Guayaquil, donde convergen las entidades del Estado, entre ellas el Registro Civil, que además de la cédula emite los pasaportes.

A esa hora, el tráfico era intenso y la temperatura calentaba la piel de los ciudadanos nacionales y extranjeros que ingresaban en el inmueble para tramitar sus documentos, desde bebés hasta adultos de la tercera edad.

La mujer no sabía adónde ir, pero un uniformado le señaló la fila correcta: “Vaya allá y pague en el banco”, le dijo. Entonces, solo cinco personas la separaban de la mujer de la ventanilla. Ella previamente contó los $ 70 equivalentes al costo del pasaporte.

Grey llegó por fin a la ventanilla de pago y le entregaron cuatro tiques, uno era para la ventanilla de al lado. Le asignaron el número 132 y debía esperar que pasaran 20 personas. Para distraerse y que el tiempo pasara rápido, sacó de su cartera un libro y se puso a leer. A ratos miraba el letrero de turnos, que cambiaba muy rápidamente.

Y llegó el 132. La mujer de la ventanilla le pidió todos los tiques para verificar el pago del documento y después la envió a la zona de fotografía. Su turno era el 144, iban por el 128. Los cuatro módulos estaban ocupados, y en minutos los usuarios salían.

Mientras esperaba se sorprendió de que en las pantallas de los turnos pasaran las fotos de las personas desaparecidas, entre ellas de David Romo, un caso del que tanto se habla porque no aparece su cuerpo. Llegó la hora de la foto. Grey se sentó y el servidor solo le dijo “hágase más atrás”. La foto salió resplandeciente.

Ella recordó los viejos tiempos del Registro Civil, con la diferencia que ahora todo es digital. Y llegó el último paso del proceso, la entrega del pasaporte. Al escuchar sus apellidos acudió a la ventanilla, tomó el documento y lo guardó en la cartera. Después de dos horas y media salió del edificio con su documento. (I

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