Los alrededores del parque Chile ahora es un zoológico urbano

01 de julio de 2019 00:00

El maullido del gato Yayo, que llegó en brazos de su dueño Ismael Luna, altera a Tony, un perro de raza schnauzer.

A poco pasos camina Matilda, una dálmata que ladra al verse rodeada de mascotas. Ellos esperan el turno para ser atendidos por un veterinario que, según dice el letrero de uno de los 20 locales de comida para perros y gatos que existen en el sector, no cobra la consulta.

Luis Espinosa, de 48 años, cuenta que siempre acude al sector. Tiene 4 perros y a todos los lleva a que un veterinario los examine y recete.

El sector que comprende las calles Cacique Álvarez, Febres Cordero, Capitán Nájera y Noguchi tiene a su paso locales en donde se venden medicinas, ropa, juguetes, alimentos y hasta casas para perros y gatos.

Maruja Borbor cuenta que visita los locales desde hace 8 años cuando empezó a criar a su gata Clotilde. Asegura que ahí encuentra medicinas baratas y la comida de sus mascotas a menor precio.

“La mujer, de 58 años, viaja desde Manglaralto, provincia de Santa Elena, cada quince días. En su visita llega con la gata y tres de sus críos. Gasta al menos 70 dólares porque compra comida, medicinas y una que otra vitamina.

Pero no todo es paz en la zona, confiesa Nixon Malavé, un cuidador de carros.

Tanto es el número de mascotas que van con sus dueños que en más de una ocasión se han generado grandes pleitos.

“Aunque la mayoría de los perros llegan con sus collares y los gatos en jaulas pequeñas, alguna vez se soltó un pastor alemán y peleó con uno mestizo. El asunto se puso tenso porque involucró a los dueños que estuvieron a punto de irse a las manos”.

Malavé dice que el sector es peligroso por la delincuencia, pero que eso no impide que la gente vaya en busca de alimentos para sus animales domésticos.

“Durante el día los locales comerciales permanecen llenos”, dice Ismael Luna, quien lleva de regreso a casa a Yayo. (I) 

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