La bahía, un mundo de negocios y promociones

- 23 de abril de 2018 - 00:00

”Déjala que siga, yo la agarro bajando, yo la agarro bajando”. Este estribillo de la canción de Gilberto Santa Rosa se pierde en medio del ruido que genera la marea humana que invade la Bahía, el sector más comercial de Guayaquil.

Los vendedores ofrecen de todo. Ropa, perfumes, juguetes, medicinas, electrodomésticos.

Dice José Antonio Aguilar, quien tiene 8 años como vendedor de pantalonetas en el sector de Chimborazo y Ayacucho, que quienes van a comprar saben que pueden regatear y ofrecer. “Aquí nada es precio fijo. Los vendedores le aumentamos el valor casi al doble”.

Son varios los recovecos por donde transitan comerciantes y compradores durante todos los días.

El movimiento comercial inicia a las 08:00 y se extiende hasta las 19:00.

En los corredores se puede observar artículos de todo tipo.

Cuenta Ariel Mendoza, un vendedor de zapatos, que pertenece a la Asociación de comerciantes Huayna Cápac, que su jornada de trabajo inicia a las 9:00 y que los días en que más vende son los viernes y los sábados.

Cerca del dispensario médico del IESS, sembrado en el mismísimo corazón de la bahía; Manuel Corozo grita a todo pulmón: “Bolléate varón”. El comerciante oriundo de Limones, Esmeraldas, oferta bollos de pescado y camarones.

Él compite, palmo a palmo, con vendedores de encebollados y pasteles.

Asegura que hace 100 bollos y que los vende máximo en 3 horas.

Cerca del pasaje Villamil, 5 vendedores ofrecen pen drives con música bailable.  Jefferson Anastasio dice que empezó con casetes piratas, luego pasó a los Cd y ahora lo hace en pen drive.

“Hay que modernizarse. La clientela lo exige”. Un comprador llega a su local en busca del  tema ‘Por pura curiosidad’, de Fonseca, que casi al instante suena a todo parlante. La música no puede competir con el griterío de la gente que solo amaina cuando cae la noche.  (I)

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