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Ecuador/Mar.11/May/2021

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César Montaño Galarza

¿Virtualmente jodidos?

24 de mayo de 2020 00:00

No, me resisto a aceptarlo, porque si bien las cosas se han complicado mucho últimamente, y no solo para nosotros, también pienso que una crisis como la presente devela positivamente un cúmulo de verdades que por poco nos rozan las narices y, al mismo tiempo, dejan un bagaje de aprendizajes y alertas.

Imagino esta crisis como una especie de libro inédito y en ejecución, abierto e inagotable, pero también como un fardo de oportunidades para cambiar la realidad de una vez por todas; la crisis trae también el antídoto para combatirla.

Tengo la seguridad de que para el individuo, como para la familia y la sociedad en general, esta época corre el velo que impedía darnos cuenta de lo evidente, acerca de lo necesario y lo prescindible o superfluo, del tiempo          y los espacios en el hogar junto a los seres queridos, de la realidad de cada uno con su potencial para causar daño o para cuidar a los otros, de la dependencia de las acciones y del trabajo de los demás, de la importancia de elegir a personas buenas y aptas para llevar las riendas del poder en todas las organizaciones en donde se pone en acción.

En concreto percibo que nos hemos equivocado tanto, pero al mismo tiempo, que el panorama se nos presente más claro, ahora depende de nuestra voluntad impulsar y concretar transformaciones que casi no requieren justificación.

Apostemos a ser ejemplo de resiliencia, es muy posible, como lo han logrado otros países a lo largo de la historia, porque prácticamente resurgieron luego de tocar fondo, como el ave fénix, esa potente figura mitológica que renace y se adapta sin cesar.

Las tareas pendientes tienen que ser ineludiblemente compartidas, colectivas, asumidas por los mejores ciudadanos, enfocadas en las cuestiones de fondo, esas que se proyectan de la mirada crítica, fortalecen la libertad, impulsan al progreso y nos permiten construir una sociedad justa y equitativa. Virtualmente jodidos, solo si bajamos los brazos y no hacemos nada. (O)