Con la verdad también se miente

- 24 de julio de 2019 - 00:00

En la alegoría de la caverna, Platón describe, de manera metafórica, la existencia de dos mundos: el mundo eidético o de las ideas y el mundo de los fenómenos o de las apariencias. En este último, nuestros sentidos nos engañan y no nos permiten conocer con verdad sino tan solo emitir una opinión, siendo los filósofos los únicos que pueden acceder a la verdad y, por esa razón, estar habilitados para gobernar. Verdad y poder son dos conceptos que nacen aliados.

En 1992, nace en el mundo anglosajón la palabra post-truth, la posverdad. Es el dramaturgo serbio-estadounidense Steve Tesich, quien, a propósito de la guerra del golfo Pérsico, crea este término para describir el imperio de la mentira y la falsedad conscientemente creada durante ese conflicto bélico.

Jean Baudrillard, en su libro, La Guerra del Golfo, sostuvo que este conflicto fue una suerte de videojuego. Esta aseveración posmoderna conforma una exageración inaudita. Mientras que para los norteamericanos la guerra fue una suerte de fantasía, para el mundo islámico, fue una de las mayores tragedias de la humanidad.

Para muchos, estamos viviendo la posverdad, la consumimos todos los días en la internet. Estas fake news (falsas noticias), se convierten en verdades forjadas desde la mentira y la manipulación. Funcionan con los pueblos desinformados que están ávidos por encontrar verdades inmediatas, absolutas y universales. La posverdad solo se adapta con quienes están dispuestos a ser manipulados. El antídoto es el pensamiento crítico.

Para la psicóloga social Ziva Kunda, la verdad entonces dependería de las emociones individuales o colectivas inventadas desde el Poder. Por ejemplo, para el caso de Latinoamérica, el fenómeno de la lucha anticorrupción puede limitarse a la generación de un sentimiento o de una impresión de que es verdadera la voluntad política de combatir la corrupción así como la de recuperar los cientos de millones de dólares robados al erario nacional. Es una suerte de distorsión deliberada de la realidad. Por ello, con la verdad también se miente. (O)