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Carlos Silva Koppel

La solución al virus no es biológica

13 de julio de 2020 00:00

Contrariamente a lo que hemos creído, que con toda la onda pandémica nuestra atención debía centrarse en los epidemiólogos y virólogos, lo idóneo es que veamos qué dicen sociólogos, psicólogos, psicoanalistas o filósofos. Porque la solución al virus no es o será, al menos no en mucho tiempo, biológica, sino tarea para las ciencias sociales y humanas. La mirada deberá ser a estas disciplinas, las que se consideraron siempre como las pordioseras de las ciencias.

 La vacuna está muy lejos, la OMS empezó con pie izquierdo, los médicos y la FDA se comen la cabeza buscando el fármaco adecuado para tratar la enfermedad, y ciertamente, todo ha quedado en solo intentos con tropiezos basados en especulaciones... en el ensayo y error de las “ciencias duras”.

 Las consecuencias psicológicas a causa del encierro, la economía asfixiante, la necesidad de existir o no en la debacle, no es algo que la psicofisiología pueda entender, resolver u operar con fármacos. El ser o no-ser en el mundo, y en pandemia, solo se puede operar desde otras coordenadas.

 Distanciamiento físico, el uso de mascarillas, aseo adecuado… ninguna de estas normativas, apelan a la biología de las personas, sino a sus hábitos, a la política, a la organización, a la reflexión, convivencia y a la empatía. Es el sujeto un gran excluido en esta pandemia, a quien no se le consultó nunca nada. ¿Dónde podrá alojar el sujeto su palabra?

 Aun así, el virus hace desmadre. Daría la impresión que no importa cuánto se guarden las personas en sus casas. El “enemigo invisible” va a arrasar con quien tenga que hacerlo.

 Guayaquil y Quito son claro ejemplo para esta conjetura. Guayaquil tuvo meses intensos y difíciles, muchos partieron y otros nos hemos quedado gracias al azar. En aquella época Quito cumplió con la cuarentena a cabalidad, pero ahora lo que presenciamos es una situación similar a la que vivió el Puerto Principal al inicio.

 ¿El “rebrote” será el eufemismo para llamar a la ineficacia de las cuarentenas y el desconocimiento del comportamiento del virus?, responsabilidades hasta ahora de las ciencias duras. (O)