Reflexiones

- 25 de octubre de 2019 - 00:00

La primera semana de octubre fue para la nación algo así como una montaña rusa emocional, de la cual aún intentamos procesar qué nos pasó. Como muchos, deseo hacer sentido de lo sucedido y por ello reflexiono en estas líneas sobre ciertos puntos que considero coyunturales: Eliminar subsidios en el país se ha vuelto un “harakiri” político: Así como los japoneses practicaban rituales suicidas en condiciones extremas, eliminar los subsidios a los combustibles, ha sido en las últimas décadas un evento comparable al ritual nipón. Más allá de que dicha medida sin duda beneficia al sector más pudiente, la resiliencia de los grupos vulnerables es mucho menor a incrementos en costos y por ende un factor digno de consideración.

Gran parte de los principales actores políticos viven en un oscurantismo tecnológico: Mientras el mundo adopta tecnología para focalizar sus necesidades, como por ejemplo los sistemas de identificación de radio frecuencia (RFID) para pagos de transporte o combustible, así como avances hacia gobiernos digitales para enfocar impuestos, gran parte de nuestros políticos todavía ven a la tecnología como algo misterioso. Quizás por ello evitan pensar en soluciones de este tipo y reaccionan con la vieja usanza de satanizar al oponente.

Grupos usan las redes digitales para su influencia social: Fueron evidentes los intentos de varios grupos para desestabilizar la sociedad haciéndonos ver sus costuras decadentes, como lo es claramente la inequidad. Sin un modelo de desarrollo más plural que brinde oportunidades a la clase media y baja de la sociedad para progresar, en lugar de solo permitirle subsistir, el creciente sentimiento popular terminará quebrando en dos al país. 

Los grupos sociales excluidos del desarrollo continúan en iguales o peores condiciones: Tristemente, parece que una vez más se les escapa de las manos a nuestros representantes la posibilidad de canalizar los recursos para subsidios hacia proyectos que busquen el desarrollo de los sectores populares.

Octubre nos deja con un tablero político incierto. Los supervivientes que buscan representarnos deberán demostrar que buscan un bienestar más justo y colectivo por sobre cualquier interés. Cualquier paso en falso exacerbará la polarización que sigue creciendo. (O)