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Ecuador/Dom.28/Nov/2021

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Oswaldo Paz y Miño

Quito y sus urgencias, dura tarea para el nuevo Alcalde

13 de octubre de 2021 00:00

Quito ahora tiene un nuevo alcalde. La ciudad como que se ha despertado de una pesadilla que duró dos años. Lo destacable de la administración que salió, fueron los escándalos que al final terminaron con su gestión, una vez que la Corte Constitucional se pronunció y cerro tomo vergonzante, que  parecía no tener final.

La Capital del Ecuador salvo contadas excepciones se ha sentido siempre orgullosa de sus alcaldes, antes de ellos, de sus presidentes del Concejo Municipal. Señeras figuras, prestantes ciudadanos, trabajadores, planificadores, con buenos equipos técnicos, la sirvieron en el transcurso de los tiempos, no la usaron para sus negocios, o para los de sus familiares, lo hicieron con amor, vocación, y compromiso, y, sobre todo honestidad. Quito se jactó casi siempre de sus buenos burgomaestres. Los malos están en la memoria de la gente. 

Los quiteños de cepa, los nacidos en esta tierra y los que viven en esta gloriosa ciudad “Española en el Ande”,  hoy la frase se presta, ya que el hispanismo celebró ayer un año más del Descubrimiento de América, tenemos la esperanza, la visión optimista de que el Alcalde Santiago Guarderas, en el poco tiempo que le queda, se empeñará en recuperar lo perdido por su antecesor y se dedicará a lo prioritario, que por ahora no encuentra la luz al final de túnel para empezar a operar: El Metro de Quito.

Desde que tal obra se concibió, con los altibajos de una propuesta de ese calado, los habitantes de la ciudad “Luz de América”, nos hemos hecho ilusiones de ver en pleno funcionamiento una obra que sin duda cambiará el modo de vida, de los vecinos que en ella viven, pero, al ritmo, y con la negligencia manifiesta, que el anterior a Guarderas  llevaba el tema,  denunciada por los ediles del cabildo, el optimismo, la novelería se ha convirtió en frustración colectiva. Y mientras tanto los ciudadanos viajan mal transportados en buses que incómodamente los llevan, a velocidades que asemejan dentelladas con las que se disputan pasajeros en las paradas o el tiempo que hacen en sus recorridos.

El alcalde Santiago Guarderas, ahora tiene el poder para   poner la casa en orden, en todos los sentidos. Que la suerte, esté con él, que los aciertos sean mayores, que los errores.  Tendrá que hacer purgas, sin duda, en cargos no solamente de mayor nivel, sino en los que están de mediano rango, en los que enquistan, los que suelen boicotear el trabajo, en silencio, pero de forma constante cuando no simpatizan con las autoridades.

 El tiempo apremia.  El presidente de la Republica también se ha pronunciado para apoyar a Quito, y ante esa mano tendida, el principal ciudadano de la Capital, tendrá que extender la suya en beneficio de los quiteños, lo que a la larga redundará en beneficio del Ecuador. Quito es el núcleo del país, y no puede dejar de latir, de vibrar, de generar, de crecer, de recuperar terreno.

Seguridad ciudadana, celeridad en la tramitología, seguridad jurídica y técnica, planificación y no improvisación en los funcionarios, ni en las obras, priorizar para sacar adelante lo más urgente, luchar contra los minutos en contra. Eso y más, es lo que al Señor alcalde Guarderas, le queda de tarea. Que encuentre y encienda la luz al final de túnel, que los primeros acordes del recorrido del Metro de Quito suenen pronto.

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