Coordinar es gobernar

- 27 de febrero de 2020 - 00:00

Entre los siglos XVII y XIX hubo varias revoluciones cuyo enfoque central era la libertad y la producción capitalista. En esa época, comenzamos a admitir la necesidad de políticas públicas, con el significado que tienen hoy en día. La premisa de ese tiempo era que es necesaria una política pública reducida porque la sociedad sería capaz de regularse a sí misma desde la voluntad de los individuos. Más tarde esa premisa fue revisada, sus críticos argumentaron que sería necesario algún nuevo tipo de intervención pública dado que el concepto abstracto de libertad y la voluntad de los individuos no sería suficiente para ser libre y disponer de formas de producción eficientes.

La complejidad de las políticas públicas aumentó. Ello se ha verificado en todos sus procesos, que van desde la identificación de los problemas, pasando por la planificación, no digamos en la ejecución y, claro, se dificultan más en los sistemas de evaluación. En todo este universo quizá el que más resalta es el componente de coordinación de las políticas públicas. Esta coordinación debe ser permanente e interinstitucional, lo que deviene en lo que se denomina gobernabilidad y gobernanza del Estado (la calidad de las políticas públicas).

Como la voluntad no es solamente de un individuo o de una institución, estas situaciones llevan necesariamente a la coordinación de los asuntos públicos, así sea que la voluntad de varios individuos u organizaciones sean coincidentes.

La coordinación desde la perspectiva de las políticas públicas se desarrolla básicamente en dos momentos: en la formulación de la política y en su gestión. En el primero participan los diversos actores e instituciones con intereses en la política que se formulará. También es necesaria la coordinación de las políticas públicas entre organizaciones políticas y burocráticas, y actores que conforman el mismo nivel de gobierno (coordinación horizontal) o que conforman diferentes niveles de gobierno (coordinación vertical). En el sentido de la coordinación, estos actores y estos organismos desempeñan diferentes funciones en las diferentes fases.

En nuestro país, la coordinación de las políticas públicas requiere madurar de forma ostensible; mucho dependerá de la cultura política de sus actores, de la calidad de las instituciones nacionales. (O)

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