Política económica responsable

- 25 de junio de 2014 - 00:00

Ecuador, con el gobierno de la Revolución Ciudadana, demostró que es posible el manejo soberano y responsable de la política económica para lograr un crecimiento sostenido, sobre la base de aprovechar el potencial productivo del país en forma planificada, con una política fiscal seria con base en claras normas constitucionales y el gran programa social Sumak Kawsay que tiene propósitos redistributivos.

Todo esto al margen de las políticas neoliberales, ejecutadas por la partidocracia e impuestas por el FMI y el Banco Mundial, y gracias al manejo soberano del petróleo, antes en manos de las transnacionales, así como la renegociación de la deuda externa irresponsablemente contratada por aquella.

Para ello fue necesario presentar un programa serio, ganar las elecciones con un gran respaldo del pueblo; luego, con su venia, organizar la Constituyente y poner en vigencia la constitución en la que se establecen los sectores estratégicos que controla el Estado y el manejo soberano de los recursos. También fue indispensable recuperar el petróleo reestructurar el presupuesto, con visión productiva y social, reducir el pago por servicio de deuda, aumentar el gasto social y las inversiones para fortalecer la base productiva del país.

Mejorar las recaudaciones tributarias y fortalecer la infraestructura en vialidad, educación, salud, vivienda y energía y lograr fuentes alternativas de financiamiento internacional, lo que posibilitó iniciar el cambio del modelo primario exportador por el desarrollo industrial diverso, junto al tecnológico y la aprehensión del conocimiento universal. El cambio de matriz energética, con el desarrollo de grandes proyectos hidroeléctricos y el sector petróleo, que se consolidará con la construcción de la refinería; y la industria petroquímica afianzará el progreso nacional. Es ya una realidad.

Recordamos todo esto porque el Gobierno hace esfuerzos por financiar el presupuesto de inversiones y colocó $ 2 mil millones en bonos, utilizó parte del oro de reserva para operaciones crediticias y revisará la política de subsidios, lo que ha merecido críticas diversas de ciertos analistas que antes callaban cuando, con el aval del FMI, las trincas liquidaron la soberanía, hasta la monetaria, desaparecieron el impuesto a la renta, se sometieron a las petroleras depredadoras, hipotecaron la nación, con deuda chulquera; es decir, rifaron el país entero.

Las cosas cambiaron y no habrá marcha atrás; con la RC no habrá condicionalidades, más allá de las de mercado, y solo se recurre a crédito externo sin afectar al país. Y la deuda que se contrata es por el desarrollo del país y no por interés de chulqueros internacionales, a pesar de ciertos exaltos funcionarios, que son ahora analistas y columnistas, críticos del proceso de cambios, que ahora advierten de riesgos, sin que jamás antes hayan observado -y menos evitado- el verdadero riesgo: las políticas vendepatria y hambreadoras del pueblo que impulsó el FMI.