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Carlos Silva Koppel

2 + 2 no es 5

28 de octubre de 2019 00:00

Pero dos más dos sí puede ser igual a cinco, dependiendo quién juegue con nuestra memoria o nos convenza de ello. Nos pueden decir que “aunque pegue y mate, pueblo es” o que la salida para las desigualdades es la violencia. Hasta los grandes pensadores pueden pecar de concebirlo así, cómodos al lado de una chimenea como Žižek.

Ingenuos, pensando que la película del Joker es la causante del caos mundial. Hace alucinar a algunos psicópatas.

Pero la violencia se desata debido al marasmo mental en que vivimos, a un no saber relacionarse con los otros (ni al mundo de afuera que no ha costado construir) como efecto de la nueva era digital que nos mantiene en una burbuja rosa. Aquí no hay ninguna sincronización mundial revolucionaria, lo único que ocurre es que no sabemos relacionarnos con el mundo, con los otros, con lo que ya está construido, sumado a la ignorancia de no saber construir nada nuevo.

Si la violencia está justificada a un nivel macrosocial, incluso a través del victimismo, no esperemos que no se justifique a un nivel microrrelacional, a partir de excusas retóricas de vulnerabilidad.

¿Y por qué los que han criticado ferozmente el patriarcado, hoy han quedado callados por lo suscitado en Latinoamérica y el mundo? Cuando esta violencia puede ser leída como estructural de una organización patriarcal de la sociedad.

Recordemos que la izquierda trasnochada es patriarcal, donde los machos alfa se reúnen a cantar “Hasta siempre comandante” mientras los problemas individuales, entre ellos los de las mujeres, eran considerados como problemas burgueses o de gente “privilegiada”. Que no haya contradicciones entre lo que se defiende y lo que se critica.

Ha sido divertido ver cómo aquellos que defendieron “la protesta social” en Ecuador, Chile, etc., hoy no dicen nada ante la expresión social de Bolivia por ese fraude grotesco.
Aquí lo que hay es una agenda política que cumplir, donde muchos servimos de tontos útiles apoyando a poderes y discursos que no comprendemos. (O) 

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