Lección para liberales

- 19 de agosto de 2020 - 00:00

¿Qué es una mercancía? No es solo una cosa que puede intercambiarse por otras. Su capacidad de intercambiabilidad no está dada por una función absoluta ni por una necesidad absoluta. Me explico: un pan es una mercancía solo si cumple determinadas condiciones como ser pan fresco, estar puesto a la venta y con la posibilidad de que alguien tenga hambre, quiera y pueda comprarlo. O sea, son condiciones que se conjugan en la intersección social del intercambio. Pero si cualquiera de estas condiciones se pierde, el pan deja de ser mercancía, supongamos que el pan ya es comprado por cierta cantidad de dinero, automáticamente deja de ser mercancía. El dinero por otro lado también es una mercancía. Aunque no tiene ningún valor de uso fuera de su capacidad de intercambio, esa capacidad de intercambio del dinero por cualquier mercancía es un prodigio del poder político. Si el dinero pierde esta capacidad ya no sirve para nada, o casi nada. En el mundo capitalista se supone que todo tiene que poder convertirse en mercancía, pero esto solo significa que se deben generar las mejores condiciones para que se dé la intersección social del intercambio, ni más ni menos, es decir condiciones de democracia, de libertad, de justicia y de equidad, sí, de equidad pues uno no puede intercambiar algo con otro que no tiene capacidad de intercambio. Seguir pensando que el capitalismo puede existir sin la democracia real, es una forma muy peligrosa de fascismo. Las leyes de la oferta y la demanda funcionan de manera diferente en una sociedad equitativa y en una sociedad inequitativa, y no poder ver esta situación tan elemental no solo es una miopía, es una inmoralidad. Por eso el trasfondo del funcionamiento razonable de una sociedad de mercado es la democracia radical y si bien esto no significa igualdad de condiciones, sí debe significar igualdad de oportunidades y desarrollo de capacidades de todas y cada una de las personas, porque el dinero o cualquier mercancía no generan riqueza por sí mismas, la única posibilidad de generar riqueza y bienestar en términos sociales pasa por generar esas condiciones de intercambio sanas y fructíferas en la que todos y todas participemos. (O)

 

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