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Paloma Román Marugán

La política en la era del COVID

27 de julio de 2020 00:09

Los tiempos inseguros en los que nos ha introducido la pandemia de COVID-19 han trastocado muchas de nuestras certidumbres de vida. Son ciertas las voces que nos recuerdan ante la desolación, que la propia naturaleza y su discurrir tienen que ver en la lógica de las epidemias y sus efectos aniquiladores de población; pero también es verdad que hemos ido avanzando mucho en la mejora de las condiciones de vida por lo que, esta amenaza nos desborda y nos atemoriza. No éramos inmortales y sí muy vulnerables. Y, además, no estábamos preparados para soportar indemnemente la sacudida. Su afectación es global por lo que nadie está a salvo, ni puede huir a territorios libres de peligro; tampoco es igualitaria, ya que la desigualdad entre las oportunidades de supervivencia no ha sido atacada por el virus.

De ahí la importancia que retoma la política ante esta situación de crisis. La política como actividad valiosa para la gestión del conflicto social, es una herramienta fundamental para caminar hacia el futuro. El desempeño del liderazgo en estos días va a ser una pieza clave para amortiguar el golpe. Líderes y lideresas están demostrando sus capacidades y limitaciones al enfrentarse a lo desconocido. Se precisa un liderazgo reflexivo porque no sabemos que tenemos delante con nitidez, y aunque la improvisación sea inevitable, hay que pedir algo más a nuestros dirigentes.

Los Estados han cerrado fronteras, han confinado a su población y han tomado sus medidas, echando mano de una soberanía de antiguo cuño; ahora bien, con una limitación: la globalización de los mercados ha sido un freno en la puesta a disposición de suministros sanitarios básicos, que han dejado al descubierto la imposibilidad de surtir a sus poblaciones de artículos esenciales tras la declaración de la emergencia. La dicotomía Estado vs. Mundo sin fronteras económicas es una realidad, y frente a la postura de espectador de las organizaciones internacionales.

Por último, hay otra llamada a la responsabilidad, a la ciudadanía ya que su reacción adecuada habrá de ayudar a minimizar la crisis. En definitiva, la “vacuna” social contra el COVID se compone de política imaginativa, liderazgo reflexivo, recuperación del Estado y respuesta responsable de la ciudadanía. (O)

Paloma Román Marugán

Universidad Complutense de Madrid

Red de Politólogas