El ‘Corolario de la Doctrina Monroe’

- 30 de abril de 2015 - 00:00

A fines de 1902, poco después de realizada la Conferencia Panamericana de México, los puertos de Venezuela fueron bombardeados por barcos de guerra ingleses, alemanes e italianos. Esa agresión imperialista buscaba imponer el pago de deudas pendientes del Gobierno venezolano con empresarios europeos.

Pese a que esa intervención implicaba un reto a la llamada Doctrina Monroe (‘América para los americanos’), el Gobierno de EE.UU. la justificó con el llamado ‘Corolario Roosevelt’, arguyendo que ese país se oponía a que potencias extracontinentales tomaran para sí territorios americanos, pero respaldaba las intervenciones militares hechas para cobrar deudas.

En concreto, la nueva teoría intervencionista proclamada por el presidente Teodoro Roosevelt, en 1904, decía en referencia a los países latinoamericanos: “Un mal proceder brutal o la impotencia que resulta de un quebranto general de las condiciones de la sociedad civilizada, pueden requerir, en último término, la intervención de una nación civilizada en esos países. En el hemisferio occidental, los Estados Unidos no pueden ignorar este deber”.

Tanto la agresión europea como esa complicidad estadounidense fueron vistos como una amenaza a los países de la región y merecieron el abierto rechazo de algunos sectores políticos y medios de prensa latinoamericanos. En los congresos de algunos países de plantearon declaraciones de solidaridad sudamericana. El diario La Prensa, de Buenos Aires, sostuvo que los países latinoamericanos habían ganado su independencia sin Estados Unidos, y que debían retenerla sin la ayuda de esa potencia. Es más, propuso la creación de un bloque latinoamericano que se guiara por el principio de ‘Sudamérica para los sudamericanos’.

Como resultado de esa confrontación política con los países imperialistas, el canciller argentino Luis María Drago formuló una aguda crítica al intervencionismo, que luego sería conocida como ‘Doctrina Drago’, la que en esencia sostenía que “la deuda pública no puede dar lugar a la intervención armada, ni menos a la ocupación material del suelo de las naciones americanas por una potencia europea”.

La Doctrina Drago tuvo eco en medios académicos y en la prensa norteamericana. Pero el Gobierno de EE.UU. desconoció la propuesta argentina y, en los años siguientes, armado con su nueva doctrina intervencionista, desarrolló una serie de invasiones y ocupaciones militares en el área centroamericana y del Caribe.

Pareciera que el Gobierno norteamericano ha vuelto a desempolvar esa antigua doctrina imperial, para blandirla contra los países que no obedezcan sus órdenes o afecten de alguna manera sus intereses.

No de otro modo puede ser interpretado el decreto del presidente Obama que declara “una emergencia nacional con respecto a la amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos planteada por la situación en Venezuela”. Decreto que, además, impone sanciones a siete funcionarios venezolanos que han actuado en defensa de su país y en cumplimiento de sus obligaciones legales y constitucionales. (O)

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