Editogran

08 de abril de 2011 - 00:00

Encuadrar  la vida de una organización empresarial  que recién nace, destinada  a la obra editorial, es una tarea nada fácil .Es necesario acudir a las angustias y optimismos dichosos  de la gestación  y el  alumbramiento  y a la proyección de su futura sustantividad, destinada  a  iluminar caminos  de civilización  y cultura  para todo el pueblo.

Editogran S.A., como la  fundamental , compañía editora y gráfica ecuatoriana, tiene el compromiso histórico de convertirse en la primera empresa editorial del país, donde no solo se impriman  los diarios públicos El Telégrafo,  PP el Verdadero,  y el Registro Oficial, las revistas y periódicos  de las diferentes instancias gubernamentales, también aquellas publicaciones de gran tiraje  de los organismos  del sector estatal y de difusión masiva, pero muy especialmente los libros y los  cuadernos, los textos utilizados en la enseñanza básica y de bachillerato  para los estudiantes de las  instituciones educativas estatales, que en el gobierno de la revolución ciudadana se entregan gratuitamente.

Este amanecer de luz  para la  cultura y la educación nacional, este propósito sustancial  para el desarrollo de la difusión social, este afán de  porvenir genuino y de  provecho para el conglomerado de la patria, anunciado como un proyecto sentido y emblemático  del presidente Correa, hoy es una realidad evidente y venturosa.

El sustento tecnológico de esta entidad impresora y editorial  nuestra, es decir,  de todos  los connacionales, corresponde a una maquinaria de última generación  y al personal humano debidamente entrenado para el manejo de una eficiente  y moderna impresora fabricada en Alemania  e instalada en un tiempo récord. Y  a pesar de los sombríos vaticinios de los conocidos  agoreros de las calamidades -que se han quedado sin habla, agazapados en sus propias  frustraciones y quimeras ambulatorias- la flamante entidad es ya una palabra  magna, que congregará a la intelectualidad del Ecuador, vinculando  a la docencia, la actividad cultural y el ejercicio periodístico, con las mejores causas del proceso de cambios, en beneficio de toda   la ciudadanía.

Símbolo de nuestra época, las comunicaciones  como eje de las reflexiones del pensamiento  de nuestro tiempo  tienen el privilegio  de recibir  el espíritu crítico de los lectores.

Por todo ello,   los productos que en  Editogran  se publican  siempre estarán  más  cerca de  las verdades  que de las opiniones   absolutas, y más dedicados a la  investigación  comunicacional que a la manipulación mediática, lo que permitirá   la construcción de una agenda  de información responsable, definitivamente  destinada  a la arquitectura  de una opinión pública  sensata, ilustrada y solidaria.