Corrupción y elecciones

- 14 de mayo de 2019 - 00:00

Hay una pregunta que me viene rondando desde hace algún tiempo y es el impacto que las denuncias de corrupción tienen en un electorado determinado, sobre todo en los relacionados con la realidad latinoamericana.

La pregunta cobró más actualidad luego de ver una entrevista del afamado periodista Andrés Oppenheimer a Jaime Durán Barba, considerado el gurú de la asesoría política del presidente Macri. El comunicador ponderó las encuestas recientemente realizadas en las que se le daría la victoria a la actual senadora y expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La expresidenta y su entorno han sido acusados de innumerables casos de corrupción, que, sin embargo, y a pesar de la envergadura de los mismos y de los montos millonarios de los que se habla, no impiden que sean considerados por el electorado como candidatos a ocupar cargos que ya ejercieron y que les dieron la posibilidad de enriquecerse de los fondos públicos.

De igual manera, en Brasil, con un presidente preso por causa de corrupción, el famoso escándalo Lava Jato, da la impresión de que si se lanzara nuevamente a la política, tendría fuertes opciones de ganar.

Y así podríamos mencionar casos y casos, en los que la lógica y la razón nos dirían que no tienen opción de ser siquiera candidatos, y peor de ganar elecciones, pero luego aparecen con muchas posibilidades de lograrlo.

¿Es que los pueblos no le prestan atención a estos temas? ¿Es que se piensa en que el famoso dicho de roba pero hace se sigue aplicando? ¿O es que la corrupción aparece como tan “normal”, como tan corriente, que no se le presta importancia? ¿O es que robar fondos públicos no es robar, porque al ser de todos los integrantes de un país o de una sociedad, aparecen como que no son de nadie?

Qué triste realidad y qué triste drama, que se repiten hasta la saciedad en los pueblos que no tienen memoria. (O)

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