Brasil, pendiente del destino de Lula

- 29 de marzo de 2018 - 00:00

Nunca Brasil estuvo tan pendiente del destino de una persona, como Brasil ahora está pendiente del destino de Lula. Para que se tenga una idea de cómo el tema Lula invade todos los espacios de los medios, el día en que el Supremo Tribunal Federal votó a favor de Lula, el Jornal Nacional, el principal noticiero de TV Globo –que estaba preparado para una resolución en contra de Lula– dedicó sus primeros 34 minutos para la cobertura de la decisión del STF.

La derecha no se ponía de acuerdo en la fecha en la que iría a prisión Lula, mientras todos los editoriales de los medios tradicionales propugnaban la encarcelación del expresidente. La derecha había logrado desplazar lo central, la reivindicación de Lula a ser candidato a presidente hacia el tema de la prisión del líder del PT, tema sobre el cual se deleitaban prematuramente imaginando las escenas pirotécnicas preparadas por los medios para la eventual detención de Lula.

Lo cierto es que los destinos de Lula son los más extremos, depende de quién los pronostique. Van desde el Nobel de la Paz, pasando por la elección a la presidencia de Brasil, yendo hasta la condenación y la prisión por un largo tiempo. Conforme suceda uno u otro, el futuro de Brasil se dará en una u otra dirección.

Frente al éxito de las caravanas, la derecha se concentraba en la posibilidad de prisión de Lula o de alguna condena que le imposibilitara seguir circulando por el país. Los medios ya aceptan que Lula no irá a prisión. Se concentran ahora en los intentos por excluirlo de la campaña electoral, aun sabiendo que Lula siempre será el gran elector y, conforme indican las encuestas, el candidato que Lula indique estará seguro en la segunda vuelta y sigue siendo favorito para ganar.

El voto favorable a Lula en el Supremo Tribunal Electoral rompió lo que se llamaba Consenso de Curitiba, por el cual el conjunto del Poder Judicial actuaba unánimemente en la persecución a Lula. Se fortalece entonces la posibilidad de que Lula pueda ser candidato. Se abren seis o siete meses decisivos para el futuro de Brasil, con efectos sobre el conjunto de la región.

Al participar en las cuatro caravanas de Lula, pude certificar el poder de movilización y de convencimiento que tiene Lula y su discurso. Al final del acto en Chapeco, cuando los grupos de derecha hacían amenazas en contra de la caravana, Lula invitó al pueblo a acompañarlo hasta el hotel. Fue de las escenas más emocionantes ver a Lula conducido al hotel, literalmente, en los brazos del pueblo. (O)

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