La animalización de las costumbres

- 06 de diciembre de 2019 - 00:00

Reconozco en ocasiones andar ajeno a los hechos que atrapan a la gran mayoría de consumidores de medios digitales y viralizaciones de redes sociales y solo llego a enterarme cuando por su connotación cala en todos -o casi todos- los espacios de discusión o comidilla. Sucedió con el caso de la joven que realizó una felación a un stripper en el cantón Milagro y fue grabada en el acto, grabación que minutos después corrió a lo largo y ancho del país.

La discusión que encontré sobre el suceso y la forma como luego exponía la protagonista sus argumentos me obligó a revisar lo acontecido. Buscando alcancé a observar el video del evento en un perfil facebook de un individuo que exponía el escudo de su equipo favorito, en un tatuaje en su dorso, como el mayor orgullo de su banner. También leí los comentarios a cargo de la protagonista de la felación y de usuarios de redes sociales al respecto.

De todo ello lo realmente preocupante es el desparpajo de la muchacha al enfrentar el suceso con la masiva difusión del mismo y no tanto la “calentura” del espectáculo. Perturbó leer en ella la falta de elementales valores cultivados desde la familia, ausencia que poco importa en muchos comentarios de quienes la apoyan. Lo trivial que considera el acto sexual entre los seres humanos, llevándolo a un nivel de evento instintivo entre animales.

Da lástima ver en una joven una carencia del respeto que todo ser primero debe entregarse a uno mismo, para luego exigirlo en los demás. Pero cuidado nos confundimos y pensemos que con lo viralizado en las redes se le vino lo peor. Tal vez y resulta todo lo contrario en ella, desde su entendimiento claro está.

Por la forma en que asume la vida y que nos ha revelado su defensa, no sería de extrañar que termine cosechando de su “fama” espacios en la farándula de la televisión, luego saberla concejala o hasta alcaldesa de su cantón. Todo eso le puede suceder, no lo duden. A mucha gente -la gran mayoría de estos tiempos- le hace gracia la estupidez y la inmoralidad y hasta en ocasiones lo toman como ejemplo a seguir y terminan dándole su respaldo. (O)