Alianza PAIS y los trabajadores

- 30 de abril de 2014 - 00:00

En el Día Universal de los Trabajadores, en su homenaje, Alianza PAIS celebra su IV Convención, de trascendencia nacional, ya que cuenta con más de un millón de adherentes, el respaldo electoral de cinco millones de ecuatorianos, el apoyo de la mayoría de la población a la Revolución Ciudadana y enfrenta enemigos poderosos que tienen apoyos internacionales.

AP es de izquierda revolucionaria y su objetivo estratégico es el socialismo; por ello, su esencia es la solidaridad, el respaldo a los trabajadores en la lucha por su emancipación del sistema capitalista de explotación, desigualdades, marginación social y concentración de la riqueza; considera a la fuerza laboral como factor fundamental del progreso de la humanidad y lo ubica históricamente por sobre el capital.

AP sabe que, más allá de aspectos electorales, están las tareas de organizar el proceso revolucionario, por lo que deberá revisar su política de alianzas y privilegiar acuerdos con las organizaciones de trabajadores y sociales en general. Su lucha es la de aquellos, puesto que hay coincidencia plena en los grandes objetivos nacionales de democracia, justicia, soberanía e integración solidaria de los pueblos contra el poder imperialista y por su independencia. En consecuencia, debe refrescar los acuerdos en el ámbito del sindicalismo público y la Red de Maestros, impulsar la organización de los jóvenes y los CRC, buscar el reencuentro con los indígenas, apoyar al Frente de Profesionales por la RC, etc.

Debe priorizar la tarea de capacitación política e ideológica en esa dirección y fortalecer los vínculos con los sectores progresistas políticos y productivos; coordinar acciones con el Gobierno central y los GAD, para afianzar sus relaciones con los sectores ciudadanos, defendiendo sus intereses.

Tiene que ajustar y fortalecer sus estructuras organizativas a todo nivel, buscando que su funcionamiento sea democrático y participativo. Es un clamor generalizado de sus bases y conciencia de la casi totalidad de sus dirigentes.

En estos aspectos debe tener una discusión sabia y serena, no apresurada, que no confunda una visión de organización, concentrada en lo territorial, con la visión política que conduce a integrar capacidad, conocimientos y experiencia, con representatividad de sectores sociales, gremiales, juveniles, etc., de los dirigentes, en los niveles nacional y provincial.

Sus líderes deben recordar que se registró como movimiento y no fue partido, para que el pueblo no se confunda en lo más mínimo con la partidocracia y sus facetas de corrupción y demagogia, ya que los dueños manejaban sus partidos, conjugando los intereses de la banca, poderosos empresarios, multinacionales y grandes propietarios de medios, con los suyos propios.

AP debe analizar objetivamente, sin apremios, la necesidad de convertirse en partido, de nuevo tipo, para fortalecer la democracia participativa, su unidad y afianzar la reelección de Rafael Correa.

Saludos a la clase trabajadora y a la militancia de AP. Éxitos en su convención.