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El Telégrafo
Juan J. Paz y Miño C.

El FUT, ¿con los empresarios?

04 de julio de 2016 - 00:00

La historia de la clase obrera en Ecuador ha tenido pocos seguidores. El más destacado, Patricio Ycaza Cortez (1952-1997), dejó numerosos artículos y dos volúmenes de Historia del Movimiento Obrero Ecuatoriano. Con Patricio escribimos Historia del Frente Unitario de Trabajadores - FUT (1988), todavía inédita.

El FUT fue el resultado de la convergencia de las centrales nacionales de trabajadores: Cedoc (1938), CTE (1945) y CEOSL (1962), que tradicionalmente se habían enfrentado por razones ideológicas. En 1971 intentaron la Fuerza Laboral Ecuatoriana (FLE), pero fracasaron. El 16 de junio de 1971 se logró crear el FUT, aunque sin la CEOSL, y se lanzó la primera ‘huelga nacional’ (28 y 29 de julio). Sin embargo, las tres centrales realmente solo se unieron a partir de la huelga nacional del 13 de noviembre de 1975, que marcó el nacimiento del FUT. Hubo otra huelga antidictatorial en 1977.

Pero las huelgas nacionales más importantes ocurrieron con el retorno al orden constitucional: 1 en el gobierno de Jaime Roldós; 4 con Osvaldo Hurtado; 7 con León Febres-Cordero; 4 con Rodrigo Borja. Todas ellas enfrentaron las medidas económicas que galopaban al neoliberalismo, que Sixto Durán-Ballén consolidó. El FUT se convirtió en vanguardia de las luchas sociales y generó amplio respaldo entre capas medias, intelectuales y partidos de izquierda.

Sin embargo, la consolidación del modelo empresarial, la sistemática represión a los movimientos sociales, la creciente flexibilidad laboral, el derrumbe del campo socialista y la pérdida de influencia del marxismo afectaron al movimiento obrero ecuatoriano que se debilitó en el escenario político nacional. El FUT apenas era un recuerdo en 2006 y las nuevas generaciones poco o nada sabían de esta organización ni de las centrales nacionales de trabajadores, como tampoco de las huelgas y luchas del pasado heroico.

No hay duda de que desde 2007 el gobierno de la Revolución Ciudadana abrió un espacio histórico para el renacer de las izquierdas tradicionales, marxistas o nuevas y, sin duda, para la presencia activa del movimiento obrero, las centrales de trabajadores, el FUT y hasta para nuevas organizaciones, como el Parlamento Laboral o la CUT.

También es cierto que de la euforia y el apoyo inicial, las centrales obreras y el FUT pasaron a la ruptura e inmediatamente a la oposición. Por su parte, el Gobierno no ha sabido cómo tratar al movimiento obrero y en el último año ha adoptado algunas medidas que contradicen la orientación prolaboral que se proclama en palabras, como lo he destacado en otros artículos.

Pero los dirigentes del FUT han llegado demasiado lejos en su visceral oposición. Se han unido nada menos que a la Cámara de Comercio de Quito, para juntos denunciar ante la OIT las supuestas violaciones a la seguridad social por parte del Gobierno. Es una unión antinatural si solo se revisara la historia de las cámaras de la producción frente al movimiento obrero nacional y frente al IESS. Los dirigentes del FUT han roto la herencia de luchas de la fase heroica del inmediato pasado. (O)

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