Ecuador / Martes, 17 Marzo 2026

Los británicos Judas Priest tocaron casi hasta las 23:00. El vocalista Rob Halford (c) cambió de chaquetas y cubretodos al menos una decena de veces.

Unos seis mil roqueros deliraron con la fuerza de Judas Priest y Kreator

Los británicos Judas Priest tocaron casi hasta las 23:00. El vocalista Rob Halford (c) cambió de chaquetas y cubretodos al menos una decena de veces.
Fotos: Marco Salgado / EL TELÉGRAFO
El coliseo General Rumiñahui de Quito no se llenó la noche del domingo en que se presentaron los británicos y los alemanes, en su orden. Los vocalistas Rob Halford y Mile Petrozza interactuaron en repetidas ocasiones con el público.
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Parecía que los asistentes al concierto que dio el domingo  la banda británica Judas Priest (sacerdote Judas) iban a quedarse con las ganas de ver al mítico cantante Rob Halford, ingresar al escenario a bordo de una motocicleta Harley Davidson.

La espera valió la pena. Cerca de dos horas después de haber iniciado el recital, el vocalista, de 67 años, se tomó la tarima montado en la potente máquina.

Los casi 6 mil asistentes al coliseo General Rumiñahui, de Quito, que no se llenó, deliraron. Ese es uno de los instantes que cualquier fan del rock pesado quiere ver.

Mile Petrozza, vocalista de la banda de thrash metal Kreator, interactuó con el público en varias oportunidades del recital.

Pero Halford es un frontman viejo, con experiencia. Solo unos minutos antes de eso sacó de entre sus ropas la bandera del Ecuador.

Besó el estandarte varias veces. Se lo llevó al pecho. Los fans aplaudieron y gritaron con más fuerza los temas.

El público también estalló, al instante que interpretó composiciones legendarias como Freewheel Burning, Turbo Lover, You got another thing coming, entre otras.

A la hora de cantar las súper clásicas Breaking the law y Painkiller, casi al final del espectáculo, la euforia estuvo en su más alto nivel.

El considerado número 2  del ranking de los 100 mejores vocalistas del metal de todos los tiempos (revista estadounidense Hit Parader), caminó de una esquina a otra del escenario de aproximadamente 25 metros de ancho.

No se detuvo en ningún momento. A ratos, a través de las pantallas gigantes, se observó que le faltaba el aire.

Aún así emitió sus característicos alaridos y sus agudos en varias canciones. Le demostró a los ecuatorianos el porqué es una de las mejores voces del metal.

En algunas oportunidades interactuó con los presentes. A María Solano, procedente de Guayaquil, le sorprendió la cantidad de chaquetas y cubretodos que usó Halford a lo largo de la noche.

Contó que al menos 12 veces salió con un atuendo diferente. Tras dos horas de canciones, los integrantes de Judas Priest se despidieron del público que los vio por primera vez. Lo hicieron al tiempo que sonaba en los altoparlantes la canción “We are the champions”, del grupo Queen. A las espadas de los músicos apareció una leyenda gigante que decía: “The Priest will be back”  (el sacerdote volverá).

El show programado para la noche del domingo empezó con la presentación de los ecuatorianos Black Sun.

Tras casi 45 minutos aparecieron los alemanes Kreator. Su cantante Mile Petrozza apeló a un repertorio que fue coreado por la mayoría de asistentes. El cuarteto mantuvo al público de pie con sus canciones. (I)

Público

Espacios vacíos

El coliseo General Rumiñahui no se llenó la noche del concierto. La localidad Box estuvo prácticamente vacía. En cambio general y preferencia se coparon. Gold, cuyas entradas valían $  200, tuvo una capacidad del 80%.

4 horas es el tiempo que se tomaron Kreator y Judas Priest, en las presentaciones del domingo.

Introducción

La canción “War Pigs”, de los también británicos Black Sabbath, sonó al inicio de la presentación de Judas Priest. (I)

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