Otra vergüenza internacional

13 de julio de 2011 - 00:00

La alegría, el orgullo y todos los sentimientos que embargaron a los ecuatorianos con las dos participaciones de nuestra selección en los mundiales de fútbol se ven diluidos a propósito de la Copa América Argentina 2011.

Es este caso, no me refiero a lo estrictamente deportivo, porque está claro que nuestros futbolistas son luchadores y llenos de pundonor, que lo han demostrado en diferentes escenarios, ya sea de la vida como en los gramados donde defienden casaquillas de importantes clubes de raigambre  internacional, así como de los nacionales de mayor prestigio.

Tampoco me refiero a la dirección técnica, pues el análisis sobre esa gestión es relativo y para ello se requiere una pormenorización de muchas razones que influyen en un buen o mal trabajo.

Esta carta proviene de la indignación que provoca la vergüenza internacional que nos hace pasar el titular de la Federación de Fútbol, blanco de las críticas más punzantes de los comentaristas de las grandes cadenas como Fox Sport.

Estos medios especializados y sus presentadores lanzaron a la comunidad deportiva de orden mundial la noticia de que existe corrupción en la selección ecuatoriana de fútbol, expresando que el hijo del presidente de la entidad, Luis Chiriboga, es empresario de los derechos de jugadores que han sido convocados.

Esto deja entrever que esas convocatorias -algunas de última hora- serían con el único afán de “revalorizar” los pases de estos jóvenes deportistas, lo que se traduciría en una bicoca de miles de dólares adicionales de ganancia para su representante en el negocio de la venta de los pases.

De ahí el malestar al interior del equipo, cuando existen criterios contrapuestos sobre quienes merecen estar en la selección y quienes se quedaron fuera del llamado del técnico Rueda.

Seguramente esto será aclarado por Chiriboga, con su clásica expresividad y con el apoyo de sus más allegados dirigentes, los que, sin representar a clubes de importancia, se mantienen encaramados merced a los votos agradecidos de dirigentes viajeros, que de otra manera no subirían a un avión ni para vuelos internos.

Pero, más allá de las tibias declaraciones, la vergüenza internacional ya está desparramada y difícilmente será limpiada.

Atentamente,
Ramiro Serrano M.
Durán- Ecuador