Cuestión de mujeres. Política y feminismos

- 02 de enero de 2019 - 00:00

En 2018, con la asunción de Sebastián Piñera, asistimos al ocaso de la última presidenta latinoamericana mujer. En 2014 la región daba cuenta de uno de los más altos niveles de primeras mandatarias femeninas a nivel mundial: Cristina Fernández (Argentina), Dilma Rousseff (Brasil), Michelle Bachelet (Chile) y Laura Chinchilla (Costa Rica).

Esta presencia femenina fue un hecho inédito en el continente, en donde el presidencialismo continuó asociado a la figura del varón, aun cuando la mujer había logrado participar plenamente en todos los niveles de la política electoral. No es casual que haya coincidido con la denominada “marea rosa”, es decir al giro dado por varios gobiernos latinoamericanos desde la fines de la década de 1990 hacia políticas públicas y sociales más progresistas.

La investigadora estadounidense Catherine Reyes-Housholder, autora de Presidentas, poder y cambio promujer, sostiene que la relación entre la llegada de mujeres a la Presidencia y el progresismo latinoamericano están relacionados. Y considera que los presidentes que apoyaban a esas mujeres candidatas valorizaban el tema de género.

Parte del legado y la ideología de esos presidentes varones es haber sido sucedidos por las primeras mujeres presidentas elegidas democráticamente. Asimismo, reconoce el caso inverso, la ideología de la derecha tiende a desvalorizar las igualdades sociales, económicas, políticas, y lo mismo ocurre con la igualdad de género. Por último, halla una correlación ante el hecho de que las mujeres políticas tienden a proliferar más en los partidos de la izquierda o centroizquierda. Un giro a la derecha implica revertir esta marea rosa que implicó una mayor presencia femenina en el Poder Ejecutivo. (O)

 

Bárbara Ester