Grave, gravísimo…
‘Odebrecht entregó $ 16 millones a Ricardo R.’, con inmensos caracteres, era el titular de primera plana de este medio público, en su edición del pasado jueves 28 de septiembre, extraído de las declaraciones de un exrepresentante de la empresa brasileña Odebrecht. Para rematar, en la misma primera plana, refiere lo dicho por el empresario brasileño que “el Vicepresidente le había pedido $ 1 millón para la campaña electoral de 2014 y que él conocía de todas las coimas entregadas a su tío”.
Hasta allí, todo normal, ¿dónde está lo grave?, que el medio público se cuida de no especificar que sus grandilocuentes titulares provienen de los soplos de un delincuente declarado y confeso (el brasileño José Conceicao), principal ejecutor de los delitos de Odebrecht. Se evidencia el histórico protagonismo que han jugado y juegan los medios de comunicación en Ecuador, cual es, por encima de la ética periodística y la información veraz, privilegiar los oscuros intereses de sus propietarios o de sus aliados, protagonistas de una clase política tradicionalmente corrupta.
Vivimos un permanente día a día del escándalo y el barullo protagonizado por los medios, en asuntos que solo compete resolver a la justicia común, mientras el país lleva ya algo más de 4 meses navegando a la deriva con un gobernante que, para encubrir su inacción, ahora nos distrae con otra aventura: una consulta en la que ni él sabe qué mismo consultar. (O)
Jacinto Alejandro Henríquez Barzola
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