Director de El Telégrafo
Algún día tenía que cambiar la atención que prestan en el hospital Guayaquil. Es positivo que el Presidente de la República llegue de sorpresa a los hospitales públicos para que la atención cambie realmente. De esta manera los directivos no están limpiando a última hora los pasillos, recomendando a los médicos que deben proporcionar atención con calidez; cambiando a última hora las citas de quienes saben que reclamarán por el servicio. En esta ocasión le jugó “la cuca” al pésimo director que tiene esta casa asistencial. Nadie esperaba una visita de él. Dentro de los pasillos todas las personas corrían alarmadas. Estuve presente en el momento que llegó el presidente Correa y era evidente que allí sabían lo que pasaba dentro del hospital, que no hacían nada para dar soluciones y por eso estaban asustados.
Lo felicito Presidente, continúe así. Todo el esfuerzo para mejorar servicios públicos algunos administradores de los mandos medios lo envían a la basura, quizás por ser incompetentes o no compartir sus ideales.
Francisco Murrieta
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