A palabras necias, oídos sordos
Esa popular frase decían nuestros padres de varias generaciones atrás, cuando no querían escuchar o nos aconsejaban que no escuchemos a alguien que decía algo sin pensar o razonar.
Luego de un año de los acontecimientos del 30 de septiembre de 2010, el presidente Rafael Correa, los altos funcionarios del Gobierno y los asambleístas y dirigentes del Movimiento Alianza PAIS ya no deberían dar tanta importancia a comentarios “sin ton ni son” de la oposición, en relación con el intento de golpe de Estado y magnicidio, lo que fue tan evidente y que no justifica la polémica desatada por absurdos e infundados criterios; sin querer afirmar con eso que no tienen que permanecer atentos a las investigaciones y procesos judiciales, y sus resultados, acerca de los hechos delictivos que deben ser sancionados conforme a la ley y que fueron cometidos ese día de triste recordación y a la vez de memorable triunfo de la democracia ecuatoriana.
Por lo demás, no hay que prestar mucha atención, aunque sin descuidar cuando amerite hacer las aclaraciones del caso a lo que digan los manipuladores (medios de comunicación autocalificados de “libres e independientes” y políticos de la oposición ciega), los egoístas (políticos contrarios a las reivindicaciones sociales), los quejumbrosos (algunos políticos y asambleístas de la oposición), los resentidos (ciertos dirigentes indígenas, activistas de un partido que se quedó sin poder en la educación fiscal del país y disidentes ahora en la oposición), los adivinos (analistas que nunca aciertan en sus predicciones), los bravucones (varios políticos opositores, un ex comunicador ahora político y uno que otro abogado de la parte contraria en los juicios que interesan al Gobierno), los coros del poder económico (políticos, comunicadores y organizaciones nacionales y extranjeras, enemigos de los cambios estructurales que se vienen produciendo en el Ecuador y varios países de América Latina) y los envidiosos de la popularidad del presidente Correa (oposición política en pleno).
Atentamente,
Gabriel Araujo G.
C.C. 170445105-1
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