Un mal diagnóstico casi me mata y uno acertado salvó mi vida
Guayaquil, 23 de agosto de 2018
Señor Director
Diario EL TELÉGRAFO
Cuando una persona se debate entre la vida y la muerte, y logra superar esa dura batalla, creo que es necesario compartirlo con los demás. Por esta razón, decidí escribirles mi historia.
Yo presenté hace 3 meses el primer infarto cerebral, cuyas consecuencias fueron la pérdida del conocimiento, no hablaba ni caminaba. Mi esposa me trasladó hasta un hospital donde solo nos recomendaron un psicólogo porque aducían que mi problema era de ansiedad.
Yo no tengo estudios universitarios; sin embargo, hasta por sentido común mi esposa no aceptó el diagnóstico y siguió buscando otras opiniones. En el Hospital de Los Ceibos me examinaron y nos informaron sobre mi actual estado de salud. Permanecí en observación por varios días, al cuidado de médicos, enfermeras y nutricionistas, hasta estabilizarme.
Hoy, después de haber recibido el diagnóstico, fármacos y todas las recomendaciones de los médicos, sé los cuidados que debo tener y me siento más tranquilo. Por ahora tengo que trabajar en recuperar la movilidad de mi mano izquierda, producto del infarto cerebral.
Agradezco de manera profunda la atención ofrecida. Gracias al Hospital de Los Ceibos por salvarme la vida y detectar mi enfermedad. (O)
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