Obama y las abejas
Cuando se analiza la locura colectiva del planeta, mejor dicho, la de quienes dirigen las multinacionales que lo devoran, a uno no le queda más que recordar las proféticas palabras de Lenin acerca de que los capitalistas, en su afán de lucro, son capaces de vender la soga con la que van a ser ahorcados. De otra manera se hace imposible entender la producción de neonicotinoides, insecticida transgénico de efectos tan negativos sobre la flora silvestre que ya ha eliminado a la mayor parte de las abejas del planeta, si no pregúntenles a los apicultores. La otra explicación, absurda -aunque no imposible- es que esta manada de locos de atar tenga un plan B y se apreste a ser enterrada de por vida en esas bóvedas gigantescas que ha construido con la quimérica esperanza de ser la única sobreviviente del apocalipsis que está generando.
Con lógica de pacotilla, los ideólogos del capitalismo sostienen que lo que pasa es que el planeta tiene muchos habitantes, de donde deducen que se debe eliminar a los que sobran; se olvidan, o no quieren decirlo, que los que sobran -en la práctica- no consumen casi nada, porque, aproximadamente, en la pirámide de población el 20% con mayores ingresos consume el 80% de los recursos del planeta y el 80% restante, lo que sobra; por lo tanto, a los que habría que eliminar sería a los que consumen.
Misión imposible porque quienes realmente mandan, imponen a los que gobiernan y estos se encargan de generar leyes, según las cuales los culpables se vuelven intocables a nivel mundial; tan es así que cuando la Asociación Estadounidense de Apicultores demanda al presidente Obama y le indica: “Vamos a llevar a la Environmental Protection Agency (EPA) ante los tribunales por su fracaso en la protección a las abejas de los pesticidas. A pesar de nuestro gran esfuerzo para alertar a la agencia sobre los problemas que plantean los neonicotinoides, la EPA continuó ignorando las claras señales de alerta de un sistema agrícola en dificultades”, Obama no le hace el mínimo caso y, más bien, intenta mal informarlos afirmando “haber encontrado múltiples razones para el colapso de las colmenas”.
The Guardian, en el artículo titulado “EE.UU. rechaza la alegación de la UE de los insecticidas como principal razón del colapso de colonias de abejas”, escribe: “La UE ha votado esta semana a favor de una prohibición de dos años para un tipo de pesticida conocido como neonicotinoides, que ha sido asociado al colapso de las abejas”.
Por lo visto, no hay peor entendedor que el que no quiere entender.
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