Los medios en la órbita de su misión
En el periodismo, informar la verdad y orientar con verticalidad constan entre sus funciones. Es sacerdocio proyectado a formar una correcta opinión pública y, de manera preferencial, educar a los pueblos.
Lamentablemente, los medios de comunicación “independientes” se convirtieron en aliados de la oligarquía, como un negocio, para proteger sus intereses y silenciar sus fechorías. Desde hace algún tiempo, la prensa comercial ha perdido espacio, por lo que invierte un titánico esfuerzo para recuperarlo y afianzar el tarifario en la venta de avisos comerciales.
A manera de seducción o trampa los medios privados, en algunos casos, practican el sensacionalismo, la violencia y el erotismo, tanto en el manejo de la información e imágenes como en la publicidad, con el único propósito de captar lectores y televidentes, y así incrementar el mercado publicitario. El sensacionalismo en ciertos medios se aprecia en la crónica roja con extensos espacios, crímenes pasionales, sicariato, atracos y exaltación de los avezados delincuentes, como si se tratara de personajes ejemplares.
Se difunden fotografías grotescas, crónicas espeluznantes, notas con tendencia discriminatoria e imágenes de modelos con poses provocativas en abierta conspiración contra el periodismo ético, veraz, transparente y objetivo. No hay mensajes educativos ni se plantean soluciones a los problemas que soporta el país; es que el periodismo, como un negocio, busca incrementar sus utilidades.
Según un informe del Organismo Parlamentario por los Derechos de los Pueblos y Nacionalidades, algunos programas de entretenimiento “contienen mensajes de racismo, sexismo, machismo y fobia a las diversidades sexuales” y en relación con la publicidad el 90% de anuncios es de contenido machista y sexista. Ya el escabroso tema es analizado con profundidad por los asambleístas. Se recuerda que en el capítulo principios y derechos de la Ley Orgánica de Comunicación constan, entre otras normas, referidos a la dignidad humana y al ejercicio profesional: respetar la honra y la reputación de las personas. Abstenerse de realizar y difundir contenidos y comentarios discriminatorios. Respetar la intimidad personal y familiar. Abstenerse de omitir y tergiversar intencionalmente elementos de la información u opiniones difundidas. Evitar un tratamiento morboso a la información sobre crímenes, accidentes, catástrofes u otros eventos similares. Compete a la Superintendencia de la Información y Comunicación, entre otras atribuciones: “Atender, investigar y resolver denuncias o reclamos formulados por personas naturales y jurídicas y principalmente aplicar sanciones establecidas en el marco de la ley”.
Definitivamente la nueva Ley de Comunicación garantiza un periodismo idóneo y obliga a los profesionales a respetar normas de conducta y asumir responsabilidad ulterior. Ahora a los medios de comunicación les corresponde ubicarse en la órbita de su altiva misión.
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