Los cambios de conciencia de la Tierra (6)
Según Edgar Morin: “Nos encontramos en una nave espacial, la Tierra, donde navega la humanidad. Esta nave es propulsada hoy por cuatro motores: ciencias, técnica, economía y ganancia, y esos motores no están bien controlados. No me inscribo en un pensamiento binario, y no digo que la ciencia es mala, al contrario, pero digo que ha desarrollado poderes de destrucción inauditos e incontrolados. El desarrollo tecnoeconómico actual produce la degradación de la biosfera, que a su vez arrastra la degradación de la civilización humana. Dicho de otro modo, la nave espacial va hacia una catástrofe sin que nada pueda controlarla”.
Es necesario un gobierno mundial que tenga una autoridad reguladora que controle a esas fuerzas y las ponga al servicio de la humanización del planeta. En la actualidad, lamentablemente, como muy bien lo señala Edgar Morin: “Desgraciadamente, ustedes saben por dónde andan las Naciones Unidas y el derecho internacional... Por otro lado, el proceso tecnoeconómico que crea las infraestructuras de una sociedad-mundo impide a esta sociedad emerger como tal”.
Debemos tomar conciencia planetaria de que, para cambiar el rumbo actual, hay que renunciar a la competencia, los afanes hegemónicos, la egolatría, el enriquecimiento exagerado y la destrucción ambiental. Todavía la humanidad no endereza su rumbo porque la nave se encuentra dirigida por intereses inmediatistas, particulares, egoístas, que no tienen un compromiso con las nuevas generaciones. Estamos en los comienzos de un cambio que no tiene la fuerza para girar hacia la salvación del planeta.
Predomina todavía la tendencia de dejar en libertad a la ciencia, la técnica, la economía y las ganancias para que se desarrollen al máximo en beneficio de una minoría, tanto a nivel planetario, nacional y local en desprecio de las mayorías de las poblaciones. Países como Ecuador, Bolivia, Venezuela y Sudáfrica y otros más están regulando los motores mencionados para ponerlos al servicio del ser humano y no del capital. En cambio, otros países como Chile, Uruguay, Perú, Colombia, México, en América Latina; y muchos otros países del mundo, están abiertos al capital extranjero, al saqueo de sus recursos, al dominio de las transnacionales, de los organismos financieros y bancarios que se encuentran al servicio de quienes actualmente dominan el planeta.
Hay que elevar la conciencia como personas, empresas, comunidades y países, y multiplicar los esfuerzos positivos para lograr cambiar de dirección el timón de la nave y salvar el planeta.
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