Estados Unidos: ¿fin del problema?
Con preocupación se esperaba el 2 de agosto, fecha límite en la cual el Gobierno norteamericano podía, por decisión del Congreso, elevar el techo de endeudamiento, pues lo contrario supondría entrar en default, es decir cesación de pagos, lo que tendría catastróficas consecuencias a nivel mundial.
A última hora el acuerdo se logró, consiguiéndose un respiro que permite al Gobierno auxiliarse con más deuda hasta pasadas las próximas elecciones en las que el presidente Obama busca la reelección. Hubo alivio generalizado, pero ¿concluyó así el problema de la economía norteamericana? ¿En qué forma se logró el acuerdo entre demócratas y republicanos?
Para el Premio Nobel de Economía Paul Krugman se dio una “catastrófica capitulación de Obama” ante las exigencias de la derecha formuladas por el “Tea Party”, que de esta forma consiguió el compromiso de recortes elevadísimos del presupuesto -valga decir de las posibilidades de acción del Gobierno-, sin que se determine incremento alguno por el lado de los ingresos, a través del aumento de los impuestos a las corporaciones y a los más ricos, como exigían los demócratas.
Según Krugman, el presidente tenía otras opciones a las que podía echar mano, con el agravante de que el camino tomado no solucionará el problema sino que lo agravará. Añade Krugman: “Lo peor que se puede hacer en una coyuntura como esta es recortar el gasto público”. Según el mismo autor, las tasas de interés a las que se endeuda el Gobierno son muy bajas, por lo que reducir ese gasto no incidirá mayormente en el costo de los intereses futuros, en tanto que esas reducciones debilitarán aún más los ingresos por venir. Con duros términos Krugman habla de la “abyecta rendición de Obama” ante la extorsión republicana que se verá envalentonada para exigir futuros ajustes sin ceder nada a cambio.
Los efectos negativos de la negociación se reflejan en el nerviosismo de los mercados que avizoran una recesión de la economía norteamericana, la cual, sumada a la crisis europea, pone en ascuas a todos. Putin habló del carácter parasitario de esa economía. El mexicano Alfredo Jalife-Rahme, consultado por Telesur, comentó que el real monto de la deuda de EE.UU. es del 1.500% de su PIB, por lo que su pago es imposible.
Ojalá, si Obama logra un segundo mandato, retorne a su programa original y, para bien de todos, reduzca el monstruoso presupuesto bélico y dirija sus esfuerzos al pago de la gran deuda social, ya visible, de su pueblo.
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