El mundo y los medicamentos
Uno de los problemas mundiales de salud en la actualidad es la escasez y acceso restringido a medicamentos. El aumento de la población y de las patologías y los altos costos restringen la disponibilidad de medicamentos. En ciertos países se ha recurrido a administrar a niños medicamentos de adultos, con consecuencias adversas como las intoxicaciones o reacciones medicamentosas, que representan el 10% de todas las reacciones graves informadas.
El envejecimiento de la población, entre otros factores, por la mejor calidad de vida y situación sanitaria de ciertos grupos sociales, también determina el incremento de enfermedades degenerativas como Alzheimer, Parkinson, artritis, etc., que demandan nuevas investigaciones y nuevos fármacos, y causan escasez de medicinas.
Hay poca invención y producción de fármacos nuevos. Según los fabricantes, el producir medicamentos tiene complicaciones que repercuten en su disponibilidad. Fabricar un nuevo medicamento, dicen, tarda en promedio 15 años y puede llegar a costar mil millones de dólares. Pero un factor más peligroso, y que advierte la OMS, es que el mal uso de los medicamentos, especialmente de los antibióticos, producirá una resistencia cada vez mayor de los microorganismos, lo cual demandará nuevas investigaciones, nuevas inversiones, largas esperas hasta conseguir fármacos adecuados, exponiendo a la población a un “desabastecimiento” obligado y peligroso.
Algunas farmacéuticas han apuntado a los medicamentos producidos por la biotecnología, que utiliza bacterias para crear fármacos transgénicos, pero estos son cuestionados por los ecologistas extremos y, lastimosamente, prohibidos por la Constitución ecuatoriana. Entre 15% y 60% de los nuevos medicamentos que aparecerán en el mundo tendrán origen transgénico; son los llamados “microbios curativos”. ¿Qué haremos los ecuatorianos frente a estos productos con la prohibición que tenemos?
Los productores de medicamentos dicen que el desabastecimiento es resultado de la crisis económica y llaman a las fundaciones de carácter social y humanitario a que inviertan en las farmacéuticas para solucionar este problema y servir a los pacientes. Argumento insólito, ya que nada dicen sobre disminuir las cuantiosas ganancias de estas empresas que negocian con la vida.
Frente a esta problemática, se plantea la abolición de patentes y el uso abierto de medicamentos. Mientras esto se logre, no podemos descuidar la investigación propia de nuevos productos curativos y de uso masivo. Esa es una responsabilidad de los estados democráticos.
ADN perfila sus candidatos para alcaldías y prefecturas clave del país
Tragedia en Atacames: niña de 5 años muere en accidente de tránsito
Peter Snyder es el elegido de Trump para liderar la Embajada de EE.UU. en Quito
Colapso estructural en Quito dejó cuatro personas atrapadas
Gobierno entrega más de 18 mil medicamentos para atención oncológica pediátrica
Juez ordena capturar a primos de Aquiles Alvarez por caso Goleada
¿Cuándo terminan las clases en la Sierra y Amazonía?
Ministro Reimberg confirma la captura del ‘Descuartizador de Quevedo’
Desbordamiento de canal de riego provocó aluvión en Alausí
