El Estado en debate
Estamos cambiando y hoy más que nunca, de esto nadie lo duda. Llegó el virus y nos cambio nuestra percepción sobre la vida, las personas, las organizaciones, los países y claro sus formas de organización política, económica y social; gran parte de nuestras concepciones de lo que debió ser la realidad concebida ha mutado y están bajo revisión de nuestra razón y de las emociones que nos envuelve.
Por lo visto en la estructura del Estado hay que realizar una revisión y colocarnos de forma prospectiva en el contexto del presente y todas las consecuencias que vendrán en el futuro. Somos testigos que el Estado se ha vuelto cada vez más presente y necesario para resolver los problemas de complejidad extrema y que no estaban planificados.
Coloco para el debate que en nuestro país no puede posponer por más tiempo la creación de un Estado de Bienestar que involucre a todos sus ciudadanos, empezando por los más vulnerables. Ellos han sido los que más sufren el embate de la pandemia y hemos visto que se ha desnudado con más fuerza las desigualdades. La pandemia de COVID-19 ha evidenciado la extrema insuficiencia del sistema de protección social frente a los riesgos sanitarios y las crisis económicas que la estructura del Estado actual no ha podido responder. Tenemos un sistema de seguridad social inequitativo, fragmentado y residual, cuando lo que necesitamos es un régimen universal de bienestar. Desde 1979 que iniciamos este ciclo democrático se ha reaccionado con una ausencia de soluciones, universales y coordinadas, el Estado ha implementado políticas asistenciales que poco han hecho para paliar la pobreza, la desigualdad y la falta de movilidad social.
Necesitamos un Estado de bienestar que nos proteja de los riesgos tan complejos a los que estamos expuestos durante el transcurso de la vida, que genere capital humano por medio de la educación, que provea servicios sanitarios de calidad y que garantice la igualdad de oportunidades, regional y de género.
Para salir de este hueco histórico hay que realizar inversiones simultaneas en un Estado de bienestar que planifique, invierta y gestione de forma coordinada, trasparente y eficiente en: Infraestructura de salud, educativa, en seguro de desempleo y en cualquier propuesta que se oriente a proteger a las personas de los nuevos riesgos sociales que enfrentan en las distintas etapas de su curso de vida y a la vez a prepararlas para insertarse exitosamente en mercados laborales cambiantes.
Es necesario cambiar la estructura del Estado moderno capitalista para que deje de concentrar riqueza en pocas manos y que se pueda redistribuir en una sociedad en donde predomine el trabajo justo y duradero. Pensemos en un Estado de bienestar responsable con todos.
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