El presidente Correa y el gran desafío histórico
“Muy doloroso lo que ha sucedido”, fue la primera reacción del presidente Correa, al referirse al resultado de las pasadas elecciones.
Sentimientos que compartimos quienes creíamos, que las mejoras económicas y sociales alcanzadas por la Revolución Ciudadana, y recuperada además, la autoestima, haciendo del Ecuador un país diferente, hubieran sido incentivos para lograr una mayor aceptación en ciudades tan importantes como Quito y Cuenca.
Es entonces necesario establecer el porqué de aquella actitud ciudadana. Todo en la vida tiene su razón de ser.
Recordemos que Alianza PAIS está constituida por varios movimientos y organizaciones políticas y sociales que se integraron para luchar contra el neoliberalismo y dirigir, en función de intereses comunes, el cambio hacia una sociedad más justa, hacia el Socialismo del Buen Vivir. No es, pues, un partido. Es un movimiento que gobierna desde hace 7 años.
Pero, no ha sido lo suficientemente capaz para organizar a los sectores populares y desarrollar su conciencia social a fin de que cumplan su misión histórica. Sin la organización popular no avanza el proceso liberador. No se da el cambio revolucionario. Asimismo, sin la capacitación política no se produce el despertar de la conciencia de las mayorías. Lo que impone la formación de los cuadros políticos-sociales, quienes por sus funciones deberán ser portadores de una alta moral, que reúna los valores más nobles del comportamiento humano: la solidaridad, la honestidad, la franqueza, la lucha por la paz.
Los combatientes por el proyecto socialista no pueden ser sectarios. Las contradicciones y dificultades con sus aliados deben ser resueltas con el diálogo. Mientras más amplias sean las alianzas, mucho mejor.
El presidente Correa ha sido muy claro en alertarnos sobre la presencia de una nueva derecha: “Una derecha organizada con apoyo extranjero, con estrategia de poder, en contra de los gobiernos progresistas… Una derecha peligrosa. Que está en el marco de la ofensiva imperial…”.
Frente a aquella situación, ¿qué hacer?
Nuestro pueblo es profundamente democrático. Las fuerzas progresistas no pueden permanecer indiferentes ante el peligro que se cierne. La Alianza del Pacífico fue creada por el imperio del norte, en 2011, para impedir el avance de los gobiernos democráticos de la región. El éxito de la II cumbre de la CELAC, realizada en La Habana, a fines de enero, está acelerando la arremetida. Venezuela es un ejemplo.
Lo expresado tiende a concluir que solo la unidad de amplios sectores revolucionarios dará impulso al proyecto emancipador de la Revolución Ciudadana.
El presidente Correa tiene el gran desafío histórico de hacerlo avanzar.
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