Un alegato por las humanidades
Ante la preocupante y convulsa realidad actual en todo el mundo, las corrientes de pensamiento auspiciantes de posiciones sectarias no dialogantes, y la proliferación de legiones que se atribuyen la propiedad sobre la verdad y sobre la razón, es prioritario y saludable volver a pensar en las humanidades con sus contenidos más valiosos, en la perspectiva de tratar de entender quiénes somos, cómo vivimos y cómo podríamos convivir mejor, puesto que ellas tienen la virtud de dotarnos de sabiduría, perspectiva y sentido de humanidad.
Las humanidades son las disciplinas académicas enfocadas en estudiar al ser humano desde una óptica crítica, histórica, cultural, filosófica y estética, por ejemplo, Filosofía, Historia, Letras, Lingüística, Música, Arte, estudios clásicos y religiosos, estudios culturales; en concreto se centran en la comprensión de la experiencia vital humana, de sus valores, expresiones y significados.
En un mundo donde son prácticamente reglas cotidianas la violencia, la corrupción, y la desinformación, las humanidades enseñan a cuestionar, analizar y comprender puntos de vista diversos, permiten entender los contextos sociales, históricos y culturales en la evolución de las sociedades; marcan lineamientos éticos para la toma de decisiones; aportan para argumentar y motivar, escribir con claridad y comunicar efectivamente; defienden la educación como base para la democracia y la transformación social; se relacionan con otras áreas como la ciencia, la tecnología, el derecho o la medicina logrando una potente combinación muy provechosa para enfrentar problemas complejos como la delincuencia organizada, la crisis climática, la vigencia de los derechos, la veloz digitalización de la economía; estudian valores democráticos, las libertades y la justicia social, y estimulan la imaginación, la innovación y la empatía.
A diferencia de otros campos del conocimiento, en suma, las humanidades contribuyen significativamente para entender al ser humano, fomentar el pensamiento crítico, optimizar la comunicación, comprender la rica diversidad cultural, cimentar la ética y la democracia, cultivar la sensibilidad y la imaginación, ofrecer orientación con sentido en medio de la incertidumbre. Permiten formar personas integrales quienes lucharán para vivir con conciencia y juicio, todas ellas razones más que suficientes para que se les garantice un espacio predilecto en el territorio de los estudios universitarios
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