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El Telégrafo
Mauricio Riofrío Cuadrado

Inmunidad o impunidad

08 de abril de 2024

Ecuador y México a partir de los hechos acaecidos, han entrado en una espiral de acusaciones sobre transgresiones a la ley que, será materia de diversas argumentaciones técnicas, diplomáticas y políticas.  

Pero el conflicto no empieza con la incursión en la embajada para capturar a un reo, la divergencia ha empezado mucho tiempo atrás, cuando el gobernante mexicano ha permitido que el país azteca se convierta en refugio de prófugos y condenados por la justicia ecuatoriana, unos con el membrete acomodaticio de “asilados” o “refugiados”, algunos investigados y otros con sentencias en firme por una amplia gama de delitos de corrupción, instigación, delincuencia organizada, sobornos, tráfico de influencias, peculado, cohecho y falsificación de documentos públicos. 

Ahí están, entre tacos y tequila, Patiño, Rivadeneira, Buendía, Jarrín, Viteri, Molina, Solís, Ochoa, Bonilla y Espín funcionan como fuente de información de AMLO sobre la situación interna ecuatoriana que, lento e inseguro como es, parecería decir “yo cuento lo que me cuentan, si miento no es mi culpa”.

No estamos frente a compañeros de lucha y reivindicación social, estamos frente a autores, cómplices y encubridores. 

Verificados los convenios sobre asilo e inmunidad de Viena y Caracas, caben algunas preguntas: ¿Es legal conceder asilo a un delincuente? Evidentemente no. ¿Es legal irrumpir a la fuerza en una sede diplomática? Ciertamente no. ¿Es aceptable que López Obrador, en forma insolente y perniciosa, haga insinuaciones sobre las elecciones en el Ecuador y el magnicidio de Fernando Villavicencio? Sin duda que no.  

Según el gobierno, fuentes de inteligencia detectaron una inminente fuga de Glass, quien, para México, ya estaba considerado un asilado más y, para Ecuador era prófugo con dos sentencias ejecutoriadas por asociación ilícita (13,5 millones de dólares en coimas). El gobierno ecuatoriano no podía hacerse de la vista gorda como pasó con María Duarte ex ministra correista que huyó de la embajada argentina en Quito, en tiempos de Lasso y Fernández, dicho sea de paso, se afirma que estaría en México, para variar…  

Hoy contumaces transgresores como Maduro, Díaz Canel, Lula, Petro u Ortega se rasgan las vestiduras, cuando viven enlodados en el albañal de la corrupción. Dicho fuerte y claro, la inmunidad no puede, ni debe convertirse en impunidad. 

Queda pendiente el interminable debate sobre lo justo, lo legal y lo legítimo, lo único cierto e irrebatible es que un punto de vista, es solo la vista desde un punto. 

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