La mujer ya tiene su pastilla rosa
Mientras los medios de comunicación dedicaban sus principales espacios a destacar las marchas y la violencia de sus manifestantes, una noticia provocaba una amplia sonrisa en un gran número de mujeres (y de hombres) en todo el mundo: “La FDA, Agencia estadounidense de medicamentos, aprobó el primer ‘viagra femenino’”. A la tercera fue la vencida, pues había sido rechazada en 2010 y en 2013. Pero, al fin, el pasado 18 de agosto se la aprobó. Y nació Addyi, nombre que, además, hace honor a su color: rosa. Sí, la pastillita será rosada. Es decir, no se alterarán para nada los roles tradicionalmente asignados: azul para el hombre y rosa para la mujer.
El Viagra trata la disfunción sexual, en tanto Addyi trata la apatía y el desinterés sexual en mujeres no menopáusicas. Desinterés que afectaría al 40% de las mujeres. De ahí entonces que, cuando de tener relaciones se trata, a la mujer le vienen repentinos dolores de cabeza, cansancio y mal humor. Ahora con Addyi, ¿será al hombre al que le vendrán repentinos dolores? En cualquier caso, no solo es un avance científico para solucionar un tema fundamental, la sexualidad; sino también la tan anhelada igualdad.
Aunque sabemos que la sexualidad femenina es mucho más compleja que la del hombre. La pastillita azul actúa directamente sobre la circulación de la sangre, provocando que actúe, bombee, sobre el órgano sexual, provocando su erección. Mientras que Addyi actúa sobre el cerebro, estimulando el apetito sexual en la mujer.
Para que sea efectiva, el hombre necesita tomarla 15 o 30 minutos antes, mientras que la mujer debe tomarla todas las noches, quiera o no tener relaciones sexuales. Y eso sí, nada de alcohol. Así mismo, los efectos colaterales para el hombre son mínimos, aunque no se recomienda a quienes tengan problemas de tipo cardíaco. Mientras que la mujer podría sufrir de presión baja, mareos, náuseas y desmayos. Machistas estas pastillitas.
La composición de Addyi es de filibanserina, que actúa sobre transmisores como la dopomina y la serotonina, que estimulan la libido femenina. Digamos, además, que la filibanserina tiene propiedades afrodisíacas, que fueron descubiertas accidentalmente cuando se la probaba como antidepresivo. Lo mismo ocurrió con el Viagra, que fue descubierto casualmente cuando se lo probaba para tratar la hipertensión.
En todo caso, la función de la pastillita rosa es más compleja, y difícil, pues debe actuar sobre el deseo. A partir del 17 de octubre será comercializada, eso sí, solo con receta médica y a mayores de edad Y no cabe duda de que con una buena campaña de marketing, la empresa Sprout Pharmaceuticals, dueña del producto, recibirá ingresos millonarios. Pero qué importa si nos proporciona gozo y placer, si puede poner fin a la ‘anorexia sexual’ y puede aumentar los encuentros sexuales satisfactorios.
Lo cierto es que ahora la mujer, para enojo del Plan Familia, con la pastilla rosa tendrá otra opción para tener una vida sexual activa y plena. A pesar de que no debemos olvidar que, como bien dice el escritor peruano Santiago Roncagliolo, “creemos que nos hemos vuelto más libres, y por eso más felices, pero quizá solo estemos cambiando de esclavitudes”. (O)
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