La comunidad al borde del abismo

Un gigantesco socavón amenaza a los pobladores de una localidad en la Amazonía Ecuatoriana.
30 de mayo de 2021 23:43

San Luis es un barrio rural del cantón El Chaco, en la provincia de Napo, donde residen alrededor de 176 personas, quienes se dedican, principalmente, a la agricultura. En esa zona de la Amazonía ecuatoriana prevalece el clima lluvioso por lo que es común que en las noches se registren precipitaciones de considerable magnitud. Y eso causa pánico en la población.

Hace más de un año, en abril de 2020, la cascada de San Rafael se desbordó y provocó un gigantesco socavón a pocos metros de San Luis. La erosión hizo que cada día, cuando llueve, la tierra ceda y el colapso de la montaña continúe.

El temor de los moradores es que una noche sus casas desaparezcan por siempre. El hueco se “comió” todo, granjas, casas, e inclusive el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE).  Donde antes había campo, hoy es un precipicio de 300 metros de altura.

Recorrer el lugar es como pisar en falso. Los restos de la autopista Quito – Lago Agrío se mantienen al filo de un abismo que ejemplifica el poder de la naturaleza, imprevisible e incontrolable.

En San Luis los vecinos están preocupados porque hay viviendas en riesgo de caer en la quebrada. “No podemos poner ni un clavo, San Luis va a desaparecer”, menciona, indignada Ruth Ortega.

Por eso piden que las autoridades les ayuden a reubicarse y evitar una desgracia. Blanca Alulema cuenta que no tienen a dónde ir, pero que necesitan evacuar lo antes posible. No hay otra manera de salvar a sus familias.

Los moradores se han reunido en asambleas comunitarias para solicitar ayuda inmediata. Las afectaciones ya no son solo económicas porque la vida está en peligro.

Problemas en el oleducto

El socavón representa un problema para la economía del país, pues la rotura del SOTE podría generar pérdidas millonarias a las arcas del país. Desde 1972, el Ecuador ha producido cuatro billones de barriles, por lo que es imperativo solucionar el transporte de crudo desde Lago Agrio hacia Esmeraldas.

Petroecuador informó que su objetivo es mantener el servicio y no derramar petróleo, sin embargo, con el deslizamiento de tierra las variantes construidas para relocalizar la tubería están en riesgo, En cinco kilómetros se han edificado seis variantes, con una extensión total de cinco kilómetros y 18,5 millones de dólares de inversión. No ha sido suficiente.

Hasta el 7 de junio esperan entregar un bypass, valorado en un millón de dólares, hasta que en agosto esté terminada la séptima y última variante. Esta nueva tubería implica un mayor reto porque deben ubicarla en la parte más elevada de la montaña para que el socavón no la devore. El costo aproximado es de casi cinco millones de dólares, en 100 días de trabajo.

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