El Arrastre de Caudas se mantiene con la fe de los católicos quiteños

- 12 de abril de 2017 - 14:48
Foto: Miguel Jiménez / EL TELÉGRAFO

En presencia de más de 1.000 asistentes se realizó, en La Catedral (centro de Quito), el acto religioso denominado Arrastre de caudas.

Si bien es un acto litúrgico que recuerda la crucifixión y resurrección de Jesucristo, también se ha convertido en un acto que resalta las raíces de la comunidad católica.

Desde diferentes puntos de la ciudad, miles de ciudadanos devotos se congregaron en el templo para participar en este sagrado ritual que forma parte del Miércoles Santo.

La ceremonia religiosa se desarrolló a las 12:00, pero hubo gente que llegó al templo dos horas antes, para ganar un puesto.

Eso lo sabe a la perfección Rigoberto Anchundia (68 años), quien llegó a la iglesia a las 10:20. El hombre caminó desde el sector de La Recoleta. Fue la sexta ocasión que asistió al evento.

"Me gustan estos momentos porque me siento cerca del Señor. También voy cuando se celebra el Domingo de Ramos", comentó el hombre, que llegó con su esposa Magdalena Quimbita.

Los 500 asientos ubicados en el templo resultaron insuficientes para acoger a los fieles, refirió Richard Ordóñez, vocero de la Arquidiócesis de Quito.

Para permitir que un mayor número de creyentes pueda festejar el acto católico, se ubicaron otras 500 sillas y dos pantallas gigantes para llegar a más creyentes.

El padre destacó la razón por la cual es uno de los actos que tiene mayor connotación en América Latina. "Es la única ciudad en el mundo donde aún sobrevive este ritual", reiteró.

Diez minutos antes de empezar el ritual, uno los clérigos explicó a través de los parlantes el motivo del ritual. Aunque se celebraba hasta hace unos pocos años en las catedrales de Lima (Perú) y Sevilla (España), ahora solo perdura en Quito.

Los cánticos de los coros y el viejo órgano de viento que entona una marcha fúnebre resaltaron el paso lento y firme de las caudas, que son unas capas largas y negras. Tienen una extensión aproximada de seis metros de largo, que se colocan los primados elegidos para la ceremonia.

Los religiosos caminan despacio y los fieles bajan sus cabezas en señal de arrepentimiento. Una enorme bandera negra con la cruz roja escenificó el lavado de los pecados a los fieles. Un lento y pausado paso recorrió los pasillos de la Iglesia que se ambientó con sahumerio.

Después, los primados llegaron frente del altar, tras dar una vuelta por los pasillos, y se posaron de rodillas. Luego del traslado, el arzobispo golpeó tres veces contra el suelo el asta de la bandera. Cada golpe representa los días de la muerte de Jesús.

El arzobispo Fausto Trávez Trávez recordó a los asistentes que se trató de un acto para recordar los actos para revivir en la paz de Dios.

Destacó que Quito mantiene esta tradición porque la capital al ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, se preservan los templos tradicionales de la Iglesia.

La ceremonia también despertó la a atención de los turistas que pasaron por la Plaza Grande. Al ver las personas agolpadas no dudaron en asistir al acto.

Así lo hizo Antonela Mendizabal, quien llegó hace dos meses desde Caracas (Venezuela). La mujer pasó por el lugar para vender donas, pero hizo una pausa. "Es bonito ver la creencia de los ecuatorianos. Fue un lindo acto", manifestó emocionada. (I)

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