Diana Durango gana medallas gracias a su vocación militar

- 19 de noviembre de 2017 - 00:00
Diana Durango, de 29 años, se entrena en la Escuela Superior Militar.
Luis Cheme / et

El 12 de este mes la teniente del Ejército le tributó a Ecuador la primera presea de oro en las justas bolivarianas de 2017. Debido a su profesión no culminó el ciclo olímpico anterior. Consta en el Plan de Alto Rendimiento del Estado.

¿Qué hay detrás de las medallas? En el caso de la teniente del Ejército Diana Durango, además del entrenamiento, está el amor de su esposo, de su hijo, de su familia. Por ellos vive, a ellos les dedica todo lo que hace.

Su esposo Cristian Narea, cabo primero del Ejército ecuatoriano, vive constantemente el momento en que la conoció; era 2009 y ambos coincidieron en un curso de paracaidismo. El instante del primer salto se le quedó impregnado para siempre.

Un avión C-130 Hércules los elevó sobre 5.000 pies de altura, se lanzaron al vacío. No se tomaron de las manos, no se dijeron nada, solo se miraron. Un año después se casaron y aquella mirada, tan contundente, la han repetido una y otra vez en los últimos ocho años.

“Nos casamos el 29 de octubre de 2010, el Día Nacional del Paracaidismo Militar”. Desde entonces las penas y alegrías las sienten como si estuvieran en un solo cuerpo. Él está feliz por las medallas que Diana acaba de obtener en los Juegos Bolivarianos de 2017. La presea de oro en 25 metros pistola deportiva, la de plata por equipos en la misma modalidad y la de plata por equipos en 10 metros pistola de aire.

Diana cuenta que se apegó a este deporte luego de aprobar una evaluación  en la que se escogió a los miembros del equipo de cadetes. Practicó con rifle por casi un año, pero se cambió a pistola a raíz de que se lo pidieron en el elenco.

En 2008, durante un campeonato sudamericano de cadetes, alzó una medalla de bronce individual y el plantel “tricolor” impuso un nuevo récord sudamericano. Se convenció de poder ser estrella dentro de este firmamento. La del presente año es su segunda incursión bolivariana, en Trujillo 2013 levantó una presea de oro y una de plata a escala individual, y dos de oro por equipos.

Lástima que en razón del curso de ascenso, en el ciclo olímpico anterior, no pudo ir a los Juegos Sudamericanos de 2014, que eran clasificatorios para los Juegos Panamericanos de 2015. Ahora centra su ilusión en completar el proceso y clasificar a las Olimpiadas de Tokio en 2020.

“¿Poder? Ella puede. Su mayor virtud es ser humilde; gana torneos y nunca habla de ellos”, menciona sobre Diana su mejor amiga: la teniente Gabriela Noriega.  

Gaby concuerda con Cristian en la personalidad reservada de su amiga. Para él, aquello es una cualidad, porque siempre piensa bien antes de hablar, pero para Gabriela es un defecto, porque Diana preferiría el silencio antes de emitir un reclamo, cuando lo justo sería hacerlo.

Se conocieron en 2006 en el tiempo que aspiraban a ingresar a la Escuela Superior Militar. Tras descubrir que congeniaban y pasaban juntas casi todo el tiempo. Aunque cada una tenía su cama, por el afán de conversar, dormían juntas, situación que les acarreó varios castigos. (I)

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