En El Jardín botánico de Turucu se ofrecen demostraciones del proceso

El parto andino, una tradición que permanece

| 16 de Septiembre de 2017 - 00:00
Parteras de la comunidad Turucu realizan una demostración del manteo en una mujer próxima a dar a luz.
FOTO: Foto: Carina Acosta / EL TELÉGRAFO

Las mujeres continúan con esta práctica y buscan fomentarla. Además rescatan el uso de hierbas medicinales.

Cotacachi.-

Recuperar y conservar las prácticas ancestrales es uno de los objetivos que persigue la Prefectura de Imbabura como parte del proyecto que impulsa el turismo en la provincia.

Las diversas comunidades, comprometidas con este plan, son las encargadas de rescatar las tradiciones para que tanto sus habitantes como los turistas conozcan su riqueza cultural.

Este es el caso del parto tradicional, una práctica que aún se realiza gracias al trabajo del Comité Central de Mujeres Unorcac, que agrupa a 30 organizaciones de las comunidades de Cotacachi.

Cerca de 60 parteras atienden a mujeres de las comunidades, e incluso de otras ciudades, que requieren de sus servicios y que prefieren vivir una experiencia tradicional.

Así lo confirma Luzmila Morán, partera, quien señala los beneficios de este tipo de alumbramiento: “Las mujeres viven su parto más conscientemente, en su propio hogar y junto a sus seres queridos. Además las parteras tenemos una relación más cercana con las madres y es mucho más económico”.

Mientras explica esto, Luzmila toca el vientre de una madre próxima a dar a luz y analiza la posición del bebé. Comenta que aprendió el oficio hace 25 años por necesidad propia: “Iba a tener a mi tercer hijo y como me cambié a vivir a otra comunidad no conté con la partera que me había ayudado antes”.

Así, Luzmila y su esposo recordaron los consejos y técnicas realizadas durante el alumbramiento de sus dos primeros hijos y lograron el nacimiento del tercero.

Luego de un par de años, la mujer volvió a poner en práctica esos conocimientos para recibir a sus sobrinos: “Al principio tenía mucho miedo, pero igual les asistí. Después otras mujeres empezaron a pedirme que les ayude a dar a luz y a ver si el bebé estaba bien en el vientre. Desde ahí he venido aprendiendo gracias a capacitaciones y a los conocimientos y experiencias que me comparten otras parteras y a las mías propias”.

Todas estas historias se cuentan en el Jardín Botánico de la comunidad de Turucu, Cotacachi, un espacio educativo donde las mujeres pueden continuar con sus quehaceres tradicionales, y compartirlos con sus visitantes.

Magdalena Pérez, habitante de la comunidad y partera, indica que la intención del centro es mostrar cómo todo va conectado en la naturaleza. Por ejemplo, los diversos tipos de plantas medicinales y sus usos durante el parto. De igual forma con los tubérculos y granos que allí se siembran.

El alumbramiento

Cuando ha llegado la hora del nacimiento, la partera se dirige a la casa de la mujer y empiezan los preparativos.

Magdalena cuenta que lo primero que se hace es una evaluación de la embarazada y luego se le da a beber una infusión de hierbas. El agua de toronjil, por ejemplo, ayuda a que la futura madre se calme, pero si la madre tiene complicaciones las parteras le dan infusiones especiales que ayudan a que dilate con menor dificultad.

El siguiente paso es la limpia realizada con hojas de romero y ortiga, que ayudan a eliminar los nervios y las malas energías. También se puede hacer con huevo o ají; todo depende de la partera.

El fuego es un elemento fundamental a la hora del parto. Según Magdalena, representa fuerza, poder y purificación, y posibilita un entorno adecuado.
Explica que el calor  evita que el cuerpo de la embarazada se enfríe y se ponga rígido. Adicionalmente, pasan un tiesto hirviendo por el cuerpo de la madre.

Cuando la mujer ha dilatado lo suficiente, se pone de rodillas, se apoya en los hombros de su esposo e inicia a pujar. Una vez que el bebé ha nacido, es necesario esperar a que salga también la placenta para cortar el cordón umbilical.

Las parteras afirman que la experiencia es completamente segura y única. Cualquier mujer puede vivirla sin correr riesgos. (I)

DATOS

El parto tradicional aún se realiza en varias provincias del Ecuador. Antiguamente era la única opción de alumbramiento. Hoy se busca recuperar esta práctica.

Para realizar un control, la embarazada debe acudir a la casa de la partera, quien únicamente gracias al tacto determina si el feto se encuentra en posición adecuada, además de controlar su crecimiento.

Si el feto no está en la posición adecuada, la partera practica el “manteo”, que consiste en acostar a la madre sobre una tela grande y resistente, levantarla unos centímetros del suelo y moverla con firmeza.

Al momento del parto se da de beber a la madre infusiones de hierbas medicinales. El toronjil, por ejemplo, calma los nervios, mientras que el agua de pepa de chirimoya o de raíz de paico agilita la dilatación. (I)