Se desarrollan controles permanentes para evitar actos vandálicos que dañen los monumentos

El ideario e imagen de los 'Tres Juanes' trascienden los libros

- 30 de septiembre de 2017 - 00:00
Los monumentos a Mera y Cumandá están en la rotonda de Ingahurco, en el ingreso norte al casco urbano.
Foto: Roberto Chávez / EL TELÉGRAFO

A fin de perennizar las características físicas de Juan León Mera, Juan Benigno Vela y Juan Montalvo, se han erigido majestuosas estatuas en su honor.

Ambato.-

El eco de las palabras y pensamiento de Juan Montalvo, Juan León Mera y Juan Benigno Vela aún se percibe en ciertos rincones de Ambato, la tierra que los vio nacer.

Ya sea en los textos que escribieron, los museos o casas donde se inspiraron para redactar sus obras literarias, su legado ético y moral se mantiene intacto.

No obstante, con el objetivo de además perennizar las características físicas de estos ilustres ambateños, desconocidas para las nuevas generaciones, se han erigido majestuosos monumentos en su honor.

En el barrio Ingahurco reposa la efigie de Juan León Mera, el céntrico parque Montalvo acoge la imagen del ‘Cervantes de América’, y en el barrio San Antonio, al sur de la capital tungurahuense, está la estatua de Juan Benigno Vela.

El brillante y resistente bronce es el material con el que hábiles escultores inmortalizaron las figuras y expresiones más destacadas de los ‘Tres Juanes’. Estas esculturas encabezan la lista de lugares turísticos más importantes en la urbe, y constituyen algunos de los bienes patrimoniales más apreciados por los ambateños y tungurahuenses.

Sin embargo, estos iconos no se han librado de acciones vandálicas, entre ellas grafiteos y golpes, pese a los constantes esfuerzos de las autoridades y fuerzas del orden por mantenerlos en perfecto estado.

El Cervantes de América

Un rostro serio y siempre altivo, además de una pose firme y seguro de sí mismo son las características físicas que Pietro Caputto, artista italiano y autor de la efigie de Montalvo, perennizó en la estatua.

La imagen fue fundida en Italia, la cual se afirma sobre un pedestal de mármol de estilo clásico. A sus pies está la personificación de su genio, popularmente conocido como su musa, también de mármol.

Ambas se encuentran al interior del tradicional y céntrico parque que lleva su nombre. Se trata de un punto de encuentro y esparcimiento para varias generaciones ambateñas, y que no sufrió mayor daño durante el terremoto del 5 de agosto de 1949.

“La costumbre de erigir estatuas a personajes destacados las tenían casi todas las grandes civilizaciones antiguas, en especial la romana y griega. Esta llega a América con los colonos españoles, quienes inculcan en los criollos y mestizos la idea de rendir un justo tributo a quienes han hecho grandes hazañas en su ciudad; algo que no debe confundirse con la veneración sagrada de imágenes divinas”, explica Fernando Hervas Mancheno, historiador.

En los alrededores de este espacio están la Catedral de Ambato, el museo Casa del Portal, el edificio de la Gobernación de Tungurahua, entre otras edificaciones que constituyen el centro histórico de la urbe.

En la esquina de las calles Montalvo y Bolívar está además la casa de Juan Montalvo, un museo donde se guardan artículos personales, obras literarias, fotografías de la época y su cuerpo embalsamado.

Desde el interior del parque, hace poco la efigie de Juan Benigno Vela fue trasladada hacia la esquina de las calles Quis Quis y Paccha. Foto: Roberto Chávez / EL TELÉGRAFO

Cumandá aún inspira a Mera

El monumento de Juan León Mera, autor del Himno Nacional, está a un costado del redondel del barrio Ingahurco. Justo en frente está la imagen de la protagonista de una de sus novelas más reconocidas a nivel mundial: Cumandá.

Pese a no haber visitado la Amazonía ecuatoriana nunca, escribió esta obra en la que se relata la historia de un amor prohibido, en lo profundo de la selva.

Cumandá, que significa ‘patillo blanco’, fue una obra que adquirió renombre internacional a partir de 1877, fecha en que fue enviada a la Real Academia Española y desde allí se difundió en diferentes países.

“Este tomo y el Himno Nacional son su obras más destacadas. Por ello se inmortalizó la imagen de la  protagonista de la novela, descrita a la perfección en el texto, en una estatua que reposa al interior de la rotonda que lleva su nombre, la cual es bañada constantemente pues es también una pileta”, señaló Ana López, antropóloga ambateña.

Una mirada penetrante y manos en posición de declamación, es la imagen que se observa en el monumento a Mera, que está rodeado de  banderas de las provincias del país.

Un destacado orador

Una excelente destreza declamatoria, gran capacidad para la oratoria y aptitud innegable para el análisis político, económico, social y cultural, son algunas de las características que distinguen a Juan Benigno Vela, cuya efigie está en el parque que lleva su nombre, al sur de la capital tungurahuense.

El 11 de noviembre de 1980 fue presentado el monumento por el entonces alcalde de la ciudad, Luis Pachano Carrión, el cual inicialmente estuvo al interior de dicho  centro de esparcimiento.

“Hace no mucho se decidió sacar la imagen a la esquina de las calles Quis Quis y Paccha, en un costado del parque, para que quienes no pueden ingresar al lugar, admiren la estatua del ilustre desde la calle. Ésta muestra una imagen firme y bravía, junto a su bastón, compañero infaltable pues Juan Benigno Vela tenía discapacidad visual y auditiva; además de un elegante traje tradicional del siglo IXX”, manifestó Víctor Manobanda, docente universitario. (I)

Desde el interior del parque, hace poco la efigie de Juan Benigno Vela fue trasladada hacia la esquina de las calles Quis Quis y Paccha. Foto: Roberto Chávez / EL TELÉGRAFO

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