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#PiensaAntesDePublicar, clave para navegar en red

- 24 de octubre de 2017 - 00:00
El periodista digital Christian Espinosa durante una conferencia dirigida a padres e hijos.
Foto: Mario Egas / El Telégrafo

Un comunicador digital emprendió la campaña ‘Manejo Responsable de Redes Sociales’ para padres e hijos.

Compartir memes, capturar conversaciones, reenviar ‘cachos’ (chistes), mandar mensajes de voz... son algunas de las prácticas que realizan las personas desde sus ordenadores o teléfonos inteligentes.

La tecnología ha permitido el desarrollo de aplicaciones amigables para que los usuarios interactúen de una forma personalizada y divertida: Facebook, What’s App, Snap Chat, Instagram, Twitter. Hay de dónde elegir, todo depende del gusto del seguidor.

Sin embargo, varias organizaciones digitales advierten del mal uso que se le dan a las redes. Muchas veces se las ha empleado como una plataforma para afectar a los internautas. Los casos son frecuentes en menores de edad, quienes todavía no tienen el criterio para interactuar en redes sociales.

“La educación a edades tempranas y la comunicación permanente son la clave para que los niños y adolescentes utilicen inteligentemente las redes sociales”, explicó Christian Espinosa, director de Cobertura Digital.com.

El pasado martes, durante una conferencia impartida en Quito, compartió su vivencia. Contó que en 2011, su hija abrió una cuenta de Facebook, a pesar de que la red social no permite usuarios menores de 15 años.

El asesor se dio cuenta de que no basta restringir el uso de estos espacios. De ahí que decidió explicarle bajo qué criterios debe navegar.

Su experiencia la replicó para generar hábitos entre padres e hijos.  Por ello, este año emprendió la campaña denominada ‘Manejo Responsable de Redes Sociales’, que se difunde con el hashtag #PiensaAntesDePublicar, para crear conciencia en el uso de redes sociales.

Espinosa reconoció que es difícil controlar por dónde navegan los menores, puesto que ahora manejan, no solo las computadoras, sino los teléfonos inteligentes.

De eso dan cuenta las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Un estudio efectuado en 2015 reveló que 3’084.886 ecuatorianos declararon tener un teléfono inteligente.

El experto advirtió que si bien aumentó el acceso a estos dispositivos para ingresar a las redes sociales, no significa que todos pueden manejarlo con criterio. Por ello dio varias recomendaciones.

La primera consiste en recordar que internet deja una huella imborrable. Hay que tener presente que las publicaciones no se borran y que por más que hayan rectificaciones, los daños pueden ser terribles.

Otra advertencia: “Facebook no es un confesionario”. Hay algunas publicaciones que pueden configurarse en modo privado, para que no llegue a todos los usuarios.

Atención con los falsos perfiles

Dentro de su conferencia, el periodista reconoció que es muy frecuente que los jóvenes inicien amistadas con personas bajo un falso perfil. El especialista recomendó la herramienta ‘Reverse Image Search’, que se puede encontrar en Google.

Si los usuarios desean reconocer quién es, se puede arrastrar la imagen a la herramienta y el buscador indica cuál es el origen de la foto.

Espinosa alertó sobre otra de las prácticas más peligrosas que suceden en las redes: el ‘grooming’. Se inicia cuando un adulto llega a un menor de edad con un perfil falso y se gana la amistad de la víctima hasta crear una conexión emocional y llegar hasta a un abuso sexual.

El experto mencionó como ejemplo el caso de Micaela Ortega, una  argentina de 12 años que fue asesinada en 2016. El hombre la engañó al contactarla con una identidad falsa en Facebook.

Mayra Soria, fiscal de Pichincha especializada en Violencia de Género, advirtió que a su despacho están llegando más acusaciones por este hecho.

La funcionaria reconoció que aumentan las denuncias en torno a la tecnología: pornografía infantil, extorsión, sexting, violación a la intimidad, etc.

Soria reflexionó que muchas veces el problema se suscita debido a que los padres no les dejan abrir una cuenta y ellos empiezan a navegar a escondidas. “Aunque se los castigue, ellos siguen en las redes. Los agresores pueden llegar a extorsionar a los niños por las fotos o conversaciones que mantuvieron y ellos, por el temor de que los acusen,  ceden a las presiones”. 

Casos de este tipo empezaron a presentarse ante Fiscalía desde la vigencia del Código Orgánico Integral Penal (COIP), en 2014.

Uno de las primeras sentencias se registró luego de la denuncia contra un profesor en un colegio particular de Quito que mantuvo acercamientos inapropiados con una estudiante, a través de Whats App. El profesor se declaró culpable para que le rebajen la pena.

La especialista reiteró que se debe enseñar a manejar estas herramientas para que no aprendan a sexualizar su cuerpo.

“Los menores pueden interactuar de forma inocente, sin malicia, pero al otro lado de la computadora no sabemos cómo lo van a manejar”. (I)

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