Nam June Paik aúna cinco décadas de arte y tecnología

- 16 de octubre de 2019 - 00:00
Robots, instrumentos musicales y hasta un “jardín” de televisores forman parte del trabajo que se presenta en el Tate Modern.
Foto: Time Out / The Indepent

Instalaciones tecnológicas impactantes, robots, instrumentos musicales o un “jardín” de televisores antiguos dan forma a la retrospectiva del trabajo visionario del surcoreano Nam June Paik (1932-2006), presentada este martes en la Tate Modern.

Las más de 200 obras -algunas desconcertantes-, que se expondrán en la galería de arte contemporáneo desde mañana hasta el 9 de febrero, son un ejemplo claro de la voluntad de Nam June Paik de tender constantemente algún tipo de puente entre el arte y la tecnología.

En 12 salas, se hace un exhaustivo repaso de la trayectoria de uno de los artistas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, considerado el “Padre del video arte” y, en su época, un visionario de los medios digitales.

Durante la presentación a los medios, el comisario Rudolf Frieling afirmó que “tiene muchísimo sentido volver la vista atrás” para contemplar a un hombre polifacético “que desafió la tecnología de manera tan profunda”.

Y hacerlo, además, desde la perspectiva del mundo actual, tan marcado por las redes sociales, internet y los avances tecnológicos.

Frieling remarcó cómo Nam June Paik, que siempre empleó lo más puntero de manera original e innovadora, trabajó durante 50 años “en lo más avanzado de la tecnología así como en la vanguardia de la interpretación, de la música, de las artes visuales y de otros muchos campos”.

“Desde la perspectiva de hoy en día, se puede afirmar que él fue uno de los ‘primeros alteradores’ (del arte), un innovador; solía trabajar y le encantaba hacerlo con nuevas tecnologías, a las que otros artistas no habían accedido aún y lo hacía respondiendo a nuestro tiempo”, opinó.

Nacido en Seúl, el artista vivió y trabajó en Japón, Alemania y Estados Unidos y sus continuos viajes alimentaron su absoluta fascinación por las filosofías orientales -en esta muestra hay, de hecho, varios guiños al Budismo y ejemplos de la filosofía Zen- así como por las tecnologías de occidente.

La selección de trabajos arranca con la instalación “TV Garden” (1974-1977), donde se ven decenas de aparatos de televisión antiguos, colocados entre plantas y vegetación, reflejando cómo entiende él la coexistencia entre lo tecnológico y la naturaleza.

Con ese entorno futurista, el creador quiso explicar que la tecnología forma una parte integral del mundo.

A continuación se expone una escultura de Buda - “TV Buddha” (1974)- que contempla su propio reflejo en un aparato de un circuito cerrado de televisión.

Entre aparatos, instrumentos, fotos u objetos de archivo, la obra más destacable de toda la muestra es, sin duda, la denominada “Capilla Sixtina”. Ocupa toda una sala y se recrea aquí por primera vez desde su creación hace 25 años.

Presentada en 1993 en la Biennale de Venecia, es una instalación visualmente impactante, que hasta ahora nunca había sido reconstruida, en la que empleó 34 proyectores hasta formar un collage caleidoscópico en el que se entremezclan sonidos e imágenes.

También impacta la escultura Robot K-456, hecha de materiales como el cable o la madera y que se exhibe en Londres por primera vez en medio siglo.

La exposición incluye además varios de los trabajos más tempranos de Nam June Paik; recopila una serie de instrumentos musicales hechos o modificados por el genio y dedica una sala a la artista “avant-garde” Charlotte Moorman, su amiga y colaboradora más importante.

Otra habitación está destinada a albergar la obra “One Candle (Candle TV)” (1989), una instalación visual que hipnotiza al espectador y que versa sobre la meditación. (I)  

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: