GIT apunta a cerrar la brecha tecnológica

- 10 de marzo de 2018 - 00:00
Entre las labores que el grupo de voluntarias ha realizado en el país está el Empower, actividad desarrollada en noviembre del año pasado.
Fotos: cortesía

La Fundación Girls in Tech enfoca su trabajo en vincular a las mujeres a las nuevos aplicativos, a través de programas sociales para todas las edades.

A sus 9 años, Emily Ulloa ya desarrolla sus destrezas en el área tecnológica. Ella se muestra fascinada por la robótica, la que asegura será su carrera a seguir.

La pequeña es una de las beneficiadas de la Fundación Girls in Tech, que desde 2015 trabaja en el país.

“Me encanta la programación... me gustaría que más niñas se unan a las carreras de STEM (relacionadas a ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Con Girls in Tech, por fin, se pueden alcanzar estos sueños”, expresa la entusiasta Emily.

GIT es una organización sin fines de lucro que comenzó en San Francisco, Estados Unidos, en 2007 y que hoy tiene capítulos en 60 países a nivel mundial. Su objetivo principal es cerrar la brecha educativa en tecnología en niñas y mujeres.

Su trabajo es ejecutado  por una comunidad de 1.200 voluntarias a nivel nacional (principalmente en Guayaquil y Quito) que apoyan con su tiempo y conocimientos técnicos.

Están distribuidas en todo el Ecuador, pero de forma activa en Guayaquil y Quito.

Lourdes Serrano, directora general de Girls in Tech en Ecuador, indica que el objetivo de GIT en el país es “democratizar la educación en tecnología. Para esto hemos logrado generar alianzas con empresas tecnológicas como Microsoft, IBM, Lego Education y dentro de poco Google Woman y Education, así como con instituciones que nos apoyan con recursos como Municipio de Guayaquil, Banco del Pacífico, Fundación Emprender, CS50 Harvard y Doppler”.

Gracias a estas alianzas, asegura Serrano, “podemos llevar programas educativos de programación, modelo de negocio sostenible, comunicación y creación de videojuegos a sectores de poca penetración tecnológica. El año pasado logramos impactar a 800 personas en su mayoría niñas y jóvenes de 6 a 18 años de sectores de bajos recursos de Guayaquil”.

La voluntaria afirma que el impacto de los programas es inmediato.

“Hay mucha curiosidad por nuevas formas de aprendizaje y consecuentemente diferentes caminos para oportunidades laborales. La simple exposición al uso de la tecnología permite que personas con escasa penetración tecnológica, resuelvan problemas desde otro ángulo, motiva la creatividad y estimula el trabajo en equipo”. (I)  

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