'Ciberactivistas' entran a la campaña en Estados Unidos

- 21 de agosto de 2016 - 00:00
La candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, durante un acto de campaña. Sentado detrás de ella, el actual vicepresidente estadounidense, Joe Biden.
Foto: AFP

La filtración que sufrieron los demócratas crea alerta. Rusia niega su participación.

¿Pueden los piratas informáticos alterar las elecciones estadounidenses? Tras la masiva filtración de comprometedores mensajes de correo electrónico robados al Partido Demócrata a finales del mes pasado, los expertos en seguridad temen que los ciberataques dirigidos desde el exterior estén tratando de alterar la carrera presidencial.

“Las motivaciones pueden ser muy diversas”, opina Bob Hansmann, de la firma especializada en seguridad informática Forcepoint. “Podría tratarse de perturbar, desacreditar o comprometer a un candidato. O de trastornar todo el sistema político”.  

WikiLeaks publicó el 22 de julio, 3 días antes de la inauguración de la convención de investidura de la candidata demócrata, Hillary Clinton, cerca de 20.000 mensajes electrónicos pirateados de las cuentas de 7 dirigentes del partido.

Esos correos, que ponían en evidencia el desprecio de estas personas por Bernie Sanders, el rival de Clinton en las primarias, ensombreció el inicio de la gran fiesta demócrata, y puso en una situación embarazosa a esos responsables. Esto fue aprovechado por el postulante republicano, Donald Trump, quien arremetió contra la dirigencia demócrata.      

Ese pirateo “fue el último aviso de que informaciones que tienen un gran valor interno pueden ser utilizadas como armas si son publicadas”, afirma Steve Grobman, responsable de la jefatura técnica de IntelSecurity. Según él, ese ataque es “un ejemplo de una iniciativa de ciberactivistas (hacktivist) cuyo objetivo es robar informaciones sensibles a una organización y publicarlas de modo de maximizar el daño a su reputación, a sus operaciones o a su funcionamiento”.

Los equipos de campaña son objetivos fáciles, según Bob Hansmann, ya que tienen un gran número de empleados y voluntarios que se desplazan constantemente, equipados a menudo con sus ordenadores y teléfonos inteligentes y no necesariamente dotados de los mejores sistemas de seguridad.  

‘El objetivo es el proceso democrático’

La hipótesis de que piratas informáticos rusos estén detrás del ataque, como sostienen numerosos funcionarios y expertos, acentuó los temores a una intervención extranjera en la campaña electoral estadounidense para las presidenciales del 8 de noviembre.

A pesar de que Rusia desmiente cualquier acto de su parte (ver subtema), el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio a entender a inicios de agosto que esas acusaciones contra Moscú estaban en el ámbito de lo posible.

Estados Unidos “dispone de medidas que permiten imponer sanciones si obtenemos las pruebas de un ataque malintencionado proveniente de un actor vinculado a un Estado”.

La Policía Federal (FBI) investiga pero aún no ha llegado a ninguna conclusión.

Según Bruce Schneier, del grupo especializado en seguridad Resilient, que depende del gigante IBM, “este tipo de ciberataques tiene por objetivo nuestro propio proceso democrático”, “y esto plantea la hipótesis de un problema aún más grave de cara a noviembre, por el hecho de que nuestro sistema electoral y nuestras máquinas de votación puedan ser vulnerables a un ataque parecido”, estima Schneier en una entrada de blog. El voto electrónico está propuesto en varios centros de votación de Estados Unidos.

Si el robo de mensajes electrónicos a los demócratas fue realizado por piratas rusos, “habría sido una acción temeraria”, estima James Lewis, especialista en tecnologías estratégicas en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales con sede en Washington. La sustracción de esos mensajes al partido de Hillary Clinton tiene, según él, todas las características de un pirateo ruso, aunque ellos “habitualmente logran disimular mejor sus huellas”. (I)

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Respuesta a Obama

El Kremlin niega cualquier acto de injerencia a favor de Donald Trump

El Kremlin desmintió cualquier injerencia en la campaña electoral en Estados Unidos, después de que el presidente Barack Obama no descartara que Rusia pudiera estar tratando de influenciar la campaña a favor de Donald Trump.   

“El presidente Putin ha dicho varias veces que Rusia no ha interferido nunca y no interferirá en los asuntos internos (de un país), sobre todo en un proceso electoral”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en respuesta a una pregunta sobre las declaraciones de Barack Obama.

“Si uno quiere hablar de sospechas contra otro país, hace falta un mínimo de concreción y precisión. Enunciar hipótesis denota una falta de enfoque constructivo”, denunció el portavoz del Kremlin, destacando que Moscú pone “mucha atención en evitar cualquier acción, cualquier palabra que pueda ser considerada como una injerencia directa o indirecta en la campaña electoral”.

Esta respuesta diplomática se dio después de que Obama considerase ‘posible’ que Rusia haya participado en la filtración.   

El diario New York Times afirmó que las agencias de inteligencia estadounidenses tienen una “fuerte convicción” de que el gobierno ruso está detrás de las filtraciones, pero no saben si son producto de un espionaje rutinario o si forma parte de una operación con vistas a influir en los comicios presidenciales. (I)

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