La carne cultivada, opción sostenible

- 23 de febrero de 2020 - 00:00
La creación de carne es una opción ante la necesidad de reducir el impacto ambiental.
Agencia EFE

Un laboratorio argentino fabrica el producto mediante reproducción genética, a partir de una pequeña muestra de músculo animal. El impacto ambiental es muy bajo.

Unos laboratorios en Buenos Aires llevan años trabajando en una alternativa sostenible al consumo cárnico.

Lo han conseguido con la técnica de “cultivo”, que permite la creación de carne por multiplicación celular in vitro desde una muestra animal.

La coordinadora del área de bioingeniería de los laboratorios Craveri, María Laura Correa, cuenta a EFE que la idea surgió tras una alerta de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sostiene un frasco con los resultados de casi cuatro años de investigación: pequeños anillos de carne, pura fibra muscular sin materia grasa, con un valor nutritivosimilar” al de la carne animal.

La OMS ha estudiado y analizado que si el cultivo de carne tradicional sigue como hasta ahora, en 2050 vamos a tener un problema medioambiental”, afirma.

Fue así como este laboratorio especializado en medicina regenerativa comenzó a aplicar la misma técnica que usaba cuando creaba “piel, cartílagos y huesos” para generar tejido muscular.

Es un proceso que tarda unas cuatro semanas y que tiene como estrellas a las “células satélite”, encargadas de la multiplicación.

Todo comienza con la toma de una muestra de músculo animal, de “unos cinco o seis gramos”. De ahí se extraen estas células, llamadas mioblastos, y se siembran en un “biomaterial” -un líquido de color rosa rico en medios nutritivos como ácidos grasos, vitaminas e hidratos de carbono. Este sirve de alimento para que las células puedan “crecer y dividirse”.

El cultivo se hace usando una estructura circular para que las células “empiecen a sentir la tensión superficial y se diferencien las fibras musculares”, que tendrán forma de anillo, de color blanquecino, por la falta de sangre que da el característico color rojo a la carne.

La científica afirma a EFE que el siguiente paso es dotar a esta fibra muscular de un aspecto más apetecible.

“Se trabaja también en el diseño de biomateriales para combinar el tejido muscular con el tejido adiposo (grasa), con componentes sanguíneos para que el aspecto sea similar al de la carne”, agregó Correa.
Ella afirma que le gustaría ver el producto convertido en un “churrasquito”.

Si bien el aspecto presenta diferencias con la carne tradicional, el valor nutritivo es muy parecido e incluso podría ser superior.

Si nosotros comemos estos anillitos, nos estamos nutriendo de la misma manera que comiendo la carne tradicional y hasta de manera más ventajosa, porque estamos dejando de lado el tejido adiposo”, aseveró.

Para el último paso quieren contar con expertos en cocina que creen un producto final al estilo de una hamburguesa.

En el laboratorio todavía no lo elaboran debido a los altos costos de producción de un proceso que se realiza de manera “muy artesanal”, y que ahora afronta el reto de buscar inversiones que permitan agilizar y abaratar la producción.

Estos laboratorios emplean por ahora tejido bovino, aunque aseguran que el proceso funciona igual con cualquier animal, incluidos pescados, que siempre será necesario, pues las células no pueden reproducirse “eternamente”. Por ahora desconocen qué cantidad exacta de carne pueden conseguir con una muestra.

“No le generamos ningún daño al animal, no tiene ninguna complicación adicional porque la nuestra realmente es muy pequeñita”, matizó.

Sin peligro para la ganadería tradicional


La necesidad del animal implica que “la ganadería tradicional va a seguir existiendo”, un dato relevante en un país donde esta es una de la principales actividades económicas.

El cultivo de carne es una técnica que varias compañías del mundo investigan desde hace años. En 2013 vivió un hito cuando la compañía holandesa Mosa Meat lanzó por primera vez al mercado una hamburguesa elaborada con este material, aunque su costo - $ 250.000- la alejó del público.

Ahora una compañía norteamericana afirma que el próximo año lanzará elaborados de pollo cultivado a un precio competitivo.
En Craveri todavía no se ponen fechas para llegar al consumidor. (I)

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