La violencia contra niños y adolescentes tiene consecuencias a nivel físico, psicológico y social

UNICEF hace un llamado a la sociedad para eliminar todo tipo de violencia contra la niñez, adolescencia.
16 de diciembre de 2020 17:30

La violencia física, psicológica o sexual contra niñas, niños y adolescentes constituye una de las principales amenazas a su desarrollo integral y, lastimosamente, sigue presente en la sociedad, bajo preceptos que la normalizan, avalan y en muchos casos la dejan impune. 

Además, la violencia basada en género contra las niñas, adolescentes y mujeres (por las diferencias que la sociedad asigna a hombres y mujeres) suscita gran preocupación.

En el mundo, aproximadamente uno de cada 4 niños menores de 5 años (cerca de 176 millones) vive en un hogar donde su madre es víctima de violencia basada en género, según informe de la UNICEF, de este año. En tanto que seis de cada 10 mujeres ha sido víctima de algún tipo de atentado de naturaleza sexual a lo largo de su vida.

Entre marzo y diciembre del 2020, en Ecuador se han reportado 79.946 llamadas al ECU-911 relacionadas con la violencia intrafamiliar.

Educación

Esta realidad es aún más preocupante durante la emergencia sanitaria, ya que, al no asistir presencialmente a la escuela, los niños, niñas y adolescentes no tienen la posibilidad de pedir ayuda a sus docentes o compañeros en caso de necesitarlo.

La violencia tiene múltiples formas: desde los gritos, insultos y amenazas, hasta a las humillaciones, los golpes y el abuso sexual, e incluyendo a la discriminación y la negligencia.

En todos los casos, deja severas consecuencias a nivel físico, psicológico y social, y erosiona la capacidad de desarrollar mecanismos de cuidado y aptitudes para toda su vida. Erradicar cualquier tipo de violencia contra niños, niñas y adolescentes es tarea de todos y en UNICEF, hacemos nuestra parte.

Desde el programa de Protección Infantil realizamos actividades para promover cambios de comportamiento frente a la violencia basada en género, en adolescentes, jóvenes y adultos hombres. También brindamos acompañamiento psicosocial para empoderar a adolescentes y jóvenes con el fin de que puedan autoprotegerse y prevenir la violencia en sus comunidades.

Soporte emocional

Durante la emergencia sanitaria hemos dado soporte emocional a madres, padres y cuidadores para prevenir malos tratos en sus hogares y ofrecemos atención legal y psicológica a niñas, niños y mujeres víctimas de violencia; así como a niños y niñas en contextos de movilidad humana que requieren de protección especial.

Nuestros esfuerzos también se enfocan en fortalecer a las instituciones nacionales. En este sentido, 54 funcionarios del poder judicial, Fiscalía, Defensoría del Pueblo, Defensoría Pública y Juntas Cantonales de Protección de Derechos fueron parte del Primer Curso avanzado en derechos de niñez y adolescencia con énfasis en población de frontera norte.

Una segunda fase de este proyecto iniciará este mes con la capacitación de 180 funcionarios y funcionarias del sistema de protección, incluyendo al Ministerio de Inclusión Económica y Social.

Medidas de protección

También hemos apoyado al Consejo de la Judicatura con la automatización de las medidas de protección para su mejor ejecución y seguimiento, la implementación del protocolo forense de escucha especializada a niñas y niños, que evita la revictimización de quienes han sufrido violencia sexual, y acompañamos la creación de protocolos unificados de referencia, atención y seguimiento de casos.

Durante la emergencia apoyamos dos iniciativas ganadoras de la Hackaton Mujeres y Niñas, organizada por IMPAQTO, para encontrar soluciones a los retos que enfrentan las mujeres, las niñas, los niños y adolescentes, como el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, la falta de canales de comunicación para pedir ayuda y protegerse de la violencia intrafamiliar.

En la primera de ellas, el colectivo No Más Sangre, integrado por mujeres jóvenes de Argentina, México, Colombia y Ecuador, creó una iniciativa para difundir un mensaje salvavidas con el teléfono de auxilio en caso de sufrir violencia intrafamiliar, a través de las toallas sanitarias.

Con el apoyo de UNICEF, UNFPA, la Secretaría de Derechos Humanos y la Red de Casas de Acogida para mujeres sobrevivientes de violencia, se entregaron 1.000 kits que incluyeron estas toallas higiénicas. También crearon un audio para difundir su mensaje.

La receta de la vecina es la segunda iniciativa apoyada por GIZ, UNICEF, PMA y la Secretaría de Derechos Humanos. Se trata de un recetario creado por un grupo de mujeres que incluye mensajes para sensibilizar y prevenir la violencia intrafamiliar basada en género, empoderar a las mujeres y promover las prácticas de crianzas positivas con las niñas y los niños.

Actualmente esta iniciativa se desarrolla en Loja, Latacunga, Portoviejo y Quito. Es clave unir esfuerzos desde todos los sectores de la sociedad y el Estado para prevenir la violencia contra niñas, niños y adolescentes y llegar a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad y no pueden acceder fácilmente a información o servicios de atención. (I)

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