El 48,7% de víctimas de violencia es de ciudades

- 01 de diciembre de 2018 - 00:00
Ilustracion: El Telégrafo

Ecuador, según cifras oficiales, es uno de los países con más altos índices en femicidio o asesinato de mujeres, así como de agresiones contra ellas, cometidos por parejas o exparejas.

Las fiestas de diciembre han comenzado. Circulan tarjetas navideñas tanto en papel y a través de las redes sociales en formato virtual.

Los mensajes son bellos y gratificantes. ¿Cuántas de estas frases reflejan compromiso efectivo, amor verdadero y auténtico ambiente de paz?

En algunos reza: “Que la ternura y la esperanza de la Navidad llene nuestros corazones de amor, paz, alegría y felicidad. ¡Feliz Navidad!”.

Otro indica: “Paz, salud, amor, alegría y mucha felicidad. Que la estrella de Belén ilumine con todos esos dones. ¡Feliz Navidad!”.

Hay casos como: “Una vez más, cuando llega la Navidad nuestros corazones palpitan con sentimientos fraternos y una mágica inocencia despierta en nuestro interior. ¡Feliz Navidad!”.

“Que nunca nos falte un sueño por el que luchar, un proyecto que realizar, algo que aprender, un lugar donde ir y alguien a quien querer”. ¡Feliz Navidad!

También: “El más bello adorno de la Navidad es una sonrisa, el mayor regalo el amor y la esperanza en un mañana mejor. Les deseamos una Feliz Navidad”.

Y así existen muchos más mensajes de felicitaciones que circulan en distintos soportes.  

La otra cara: cifras de la vergüenza

Aunque parezca paradójico estos pensamientos son maravillosos y solamente reflejan buenas intenciones porque la realidad es diferente.

En Ecuador, el 92% de los homicidios de las mujeres son femicidios o existen sospechas de serlo. Asimismo, el 64% de los casos son cometidos por parejas o exparejas, según la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

El 48,7% de mujeres víctimas por parte de sus parejas vive en las zonas urbanas, mientras que el 48,5% en áreas rurales. El 81% son divorciadas y el 31% solteras. El 53,9% enfrenta agresión psicológica y el 38% física.

El 70,5% de las mujeres entre 16 y 20 años sufre más violencia. El 63,2% de las mujeres, de cualquier nivel socioeconómico, experimenta los ataques.

La violencia es una afrenta

Con toda probabilidad esta contrastación podría parecer burda y grosera, pero más vale incurrir en aquello que ser cómplices de un problema tan grave, que no soporta la razón e incluso la ética.

Es incomprensible, por ejemplo, que más del 80% se declare católico y a la par sea parte de un subido porcentaje incurso en violencia doméstica. Esta contradicción –conocida como doble moral- coexiste con un discurso que ensalza a la mujer, en el Día de la Madre, el Día de Mujer y en las fiestas de Navidad y Año Nuevo, con conceptos, frases y poemas y que en la práctica no se cumplen.

La violencia contra la mujer –y todo tipo de violencia- constituye una afrenta contra la humanidad. Hay que trabajar, por lo tanto, en lo preventivo –mediante la educación- y en lo punitivo –a través de leyes severas que se apliquen, que terminen con la impunidad.

La ley

El femicidio es un delito penalizado en el Código Orgánico Integral Penal. El Art. 141 expresa: “La persona que, como resultado de relaciones de poder manifestadas en cualquier tipo de violencia, da muerte a una mujer por el hecho de serlo o por su condición de género, será sancionado con pena privativa de libertad de veintidós a veintiséis años”.

La Defensoría Pública brinda servicios gratuitos de asesoramiento y patrocinio en casos de violencia intrafamiliar: maltrato físico, psicológico y sexual en contra de las mujeres y otros miembros de la familia.

Su asistencia en línea se proporciona por medio del número telefónico 180033367. También existe una unidad judicial especializada contra la violencia a la mujer y a la familia. Informes en el portal www.defensoria.gob.ec. (O)

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