La vergüenza con la familia frena el acceso a información

19 de noviembre de 2018 00:00

La falta de información sobre la sexualidad y el uso de métodos anticonceptivos forman parte de las principales causas para que una niña o adolescente quede embarazada.

Ana Delgado, psicóloga clínica del Hospital Gineco Obstétrico Nueva Aurora (HGONA), al sur de Quito, donde mensualmente el 20% de las pacientes atendidas son menores de edad, manifestó que la vergüenza con la familia provoca que las adolescentes no tengan acceso a la debida información.

“Encontramos familias donde la comunicación no es un factor protector para el adolescente sino donde la comunicación es muy cerrada, donde hay problemas”, señaló la experta.

Sin embargo, existen casos en los que los adolescentes conocen del tema pero de manera errada. “Utilizan pastillas del día después como método regular de anticoncepción”, añadió.

Para Wilson Merecí, director asistencial del HGONA, el embarazo adolescente es un factor de alto riesgo, por la edad de la madre.

Dijo que trae como consecuencia múltiples complicaciones, entre ellas trastornos hipertensivos, preclampsia, eclampsia, hemorragias obstétricas, postparto, diabetes gestacional e incluso enfermedades que afectan directamente al bebé, como restricción del crecimiento del feto, del crecimiento ultrauterino y demás afectaciones.

Los hijos e hijas de madres adolescentes corren el peligro de nacer con problemas debido a que no se han detectado los riesgos o enfermedades de manera oportuna.

“El embarazo adolescente viene acompañado de parto pretérmino, muchos de ellos tienen prematurez y prematurez extrema, lo que afecta directamente al bebé y puede llegar a complicarse”, reveló Merecí.

Estas complicaciones, en la mayoría de los casos, se deben a la atención tardía que reciben las adolescentes, afirmó Ricardo Gutiérrez, coordinador de la Unidad Integral de Atención al Adolescente del HGONA.

Añadió que la norma del Ministerio de Salud señala que el primer control debe ser antes de las 20 semanas, lo más temprano posible, pero hay adolescentes que llegan a su primera consulta prenatal recién a las 28, 29 o 30 semanas de gestación.

Según los expertos, el hecho se registra debido a que por tratarse de embarazos no intencionados, no son comunicados a tiempo a sus familias, por vergüenza, estado de culpa o miedo.

Existe una tendencia de ocultar el embarazo también en su entorno educativo. Es por ello que las madres adolescentes dejan de estudiar, debido al sentimiento de culpa y vergüenza de mostrarse frente a sus compañeros.

La complicación llega a los dos géneros, ya que los adolescentes varones enfrentan un problema económico, mientras que en las mujeres el cuidado del bebé.

Para Delgado, se trata de una crisis tanto para los jóvenes como para sus familias. (I)

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